Ficha

País

USA

Año

2006

Título original

The last kiss

Duración

115min

Dirección

Tony Goldwyn

Guión

Paul Haggis

Reparto

Zach Braff, Jacinda Barrett, Casey Affleck, Rachel Bilson, Michael Weston, Blythe Danner, Tom Wilkinson

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Crítica de The last kiss
Autor: malabesta
Fecha: 30/09/2007.
Póster The last kiss

The last kiss

Digerido por malabesta

Parece mentira que “The last kiss”, una película sobre lo infelices que se hacen unas a otras las personas en cuanto se por la alianza, sea un guión de Paul Haggis ("Crash", "Banderas de nuestros padres"). Con lo divertido que es el hombre.

“The last kiss” cuenta la historia de uno de esos grupos de personas, de los que yo espero no formar parte nunca, en los que por alguna razón cósmica, todo el mundo tiene sus crisis vitales a la vez. Michael (Zach Braff), el protagonista, va a tener un hijo con su novia Jenna (Jacinta Barrett) y se ve forzado a enfrentar el fin de su vida preadulta. Los padres de ella (Tom Wilkinson y Blythe Danner) han perdido el interés en el matrimonio, que se viene abajo. Los amigos de Michael, Kenny (Eric Christian Olsen), Chris (Cassey Affleck) e Izzy (Michael Weston) no tienen mucha más suerte: el primero ha pasado de idealista a camarero de bar, el segundo está por un hijo en un matrimonio que odia y el tercero acaba de recibir un paquete de calabazas de parte del amor de su vida. Todo en un fin de semana.

El personaje de Michael está asustado ante la perspectiva del matrimonio. ¿Cómo no lo va a estar, si todos -pero todos- sus amigos y allegados tienen una vida horriblemente infeliz? De nuevo nos encontramos ante esos personajes (y una de esas películas) que nos muestran cómo los ricos y acomodados también tienen una vida miserable. Ja, ja.

Si uno se ha de fiar de lo que cuenta el cine -y no sólo el americano- parece que no hay nada que una más a un hombre y a una mujer que las penurias económicas, el escorbuto y la disentería.

“The last kiss” tontea con la comedia en sus primeros minutos, principalmente a través de los diálogos de Zach Braff y Tom Wilkinson, en los que no falta la dosis habitual de profanidad, pero luego ya coge el tono deprimente y falsamente trascendental (al fin y al cabo no se trata más que de un desfile de estereotipos: ellos son una pandilla de miedosos infantiloides y ellas un montón de histéricas manipuladoras) que la define. El guión es bastante sólido, y la abundancia de personajes habitual de Haggis se aprovecha más para contrapesar la historia principal que para explorar otras facetas de la vida en pareja, como qué sé yo, los matrimonios felices. Flojea bastante en su conclusión, en la que uno no extrañaría la aparición de John Cusack con un enorme radiocassette encima de la cabeza,y en la que además parece olvidarse de gran parte de los secundarios.

Como era de esperar en una película de este pelaje, la banda sonora está trufada de cancioncillas de sello alternativo e intención comercial, que nada mejoran la calidad de “The last kiss” y mucho hacen porque el espectador se ponga a contar ovejitas.

Zach Braff, cuyo éxito me resulta un completo misterio, no lo hace mal del todo. Pero claro, al lado de Tom Wilkinson eso no llega a nada.
El reparto cumple con desigual virtud. Cassey Affleck, que poco a poco está escalando puestos en el star-system y muy pronto no será el segundo en su casa, resuelve su escaso personaje. Jacinta Barrett, aunque está bastante bien, a veces parece que sobreactúa un poco. Zach Braff, cuyo éxito me resulta un completo misterio, no lo hace mal del todo. Pero claro, al lado de Tom Wilkinson eso no llega a nada; hay que ser muy bueno para no parecer malo. Sin duda él es el mejor y lo mejor de la película. Está muy lejos de la intensidad impostada de muchos de los que son tenidos por grandes actores (como De Niro o Malkovich), con sus personajes retorcidos que se retuercen, demostrando lo complicado que es -y qué pocos actores lo consiguen- interpretar a un hombre que intenta contener las lágrimas en lugar de uno que se pone a chillar para demostrar su desesperación. Será cosa de ingleses.

En fin, un drama hasta cierto punto bien hecho, pero que llega a hacerse bastante aburido. Recomendado para todos aquellos que necesiten creer que el matrimonio es el coco.
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