Ficha

País

USA

Año

2007

Título original

The messengers

Duración

91min

Dirección

Danny Pang, Oxide Pang

Guión

Mark Wheaton

Reparto

Dylan McDermott, Penelope Ann Miller, John Corbett, Kristen Stewart, Evan Turner, Theodore Turner

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Crítica de The messengers
Autor: malabesta
Fecha: 29/03/2007.
Póster The messengers

The messengers

Digerido por malabesta

Otros directores de terror oriental puestos al servicio del dólar. Aunque en lugar de hacer la secuela del remake de la secuela de su película, como pasaba con "El grito 2", los hermanos Pang la emprenden con un guión nuevecito. Por ahora; ya están dale que te pego a la versión americana de una de sus propias películas, "The eye", que a la sazón los lanzó al estrellato.

En "The messengers" pasa lo de siempre. Los Solomon son una familia que quiere dejar atrás su pasado en Chicago. Y como siempre les pasa a las familias que quieren dejar atrás su pasado (sea en Chicago o no), se compran una granja, en Dakota del Norte, embrujada. Claro que al principio todo va bien, hasta que Ben (Evan y Theodore Turner), el retoño de la familia, empieza a ver cosas raras, y su hermana Jess (Kristen Stewart) es la única que se da cuenta, ante la incredulidad de sus padres (Penelope Ann Miller y Dylan McDermott). Éste parece ser uno de los rasgos recurrentes de las películas de los Pang, en las que uno de los personajes, ya sea por un trasplante, un embarazo o porque es pequeño, puede ver cosas, cosas de mucho susto, que el resto del mundo no puede. Lástima que ellos tengan por costumbre explotar esto a base de cacharrazos instrumentales y sustos cuyo único objetivo es el de mantener al espectador en tensión, y que se suceden con una periodicidad tal que uno podría ajustar relojes con ellos. Da igual si están sujetos con pinzas en la historia o no, o si son sobresaltos de verdad o falsas alarmas; uno sabe que en "The messengers" va a estar saltando del asiento, agarrándose los tímpanos, cada cinco minutos.

Aunque es corta, gracias a Dios, esta incesante sucesión de sustos y gritos terminan por hacer que parezca larga, y no pocos sentirán que al cabo de una hora de película lo que desean es que los dichosos fantasmas cojan a la protagonista adolescente y se la coman con guarnición, a ver si así termina el chillerío, y de paso la película.


Por lo demás, el guión no es gran cosa. Los personajes planos de siempre, aunque los Pang nos ahorran el rosario de arquetipos que pueblan este tipo de cine, y mantienen la nómina de habituales en pantalla a unos cinco, y así no tenemos que ver a "la bruja del bosque que da mucho miedo pero luego es buena" o "el viejo loco que te advierte al principio de la película". Casi todo se arregla dentro de los límites de la casa, que tiene lo estándar en una casa embrujada: sus suelos de madera chirriante, sus paredes con manchas variables, su sótano acongojante cuya puerta se abre de vez en cuando, su juguete abandonado con canción infantil (en este caso, "En la granja de Pepito", que dar miedo no es que de mucho), etc. Particular de este modelo son los aperos de labranza afilados y oxidados, y una bandada de cuervos puñeteros y grandes como buitres cuyo papel parece no estar muy claro dentro de la película.

El reparto tampoco es que vaya a salvar el negocio. La sección adulta del mismo, Dylan McDermott, Penelope Ann Miller y John Corbett poco tiene que hacer hasta casi el final, mientras que Kristen Stewart la verdad es que se pasa la película demasiado lozana para estar atenazada por las fuerzas del más allá, a mi entender. Quizá el que se salve sea el niño, interpretado por los gemelos Evan y Theodore Turner, que aunque tampoco es que recite el ser o no ser, para tener cuatro años. Eso sí, es su segunda película.

En fin, terror del baratuelo, recomendado para el Pepito de la canción.

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