Ficha

País

UK

Año

1996

Título original

Trainspotting

Duración

94min

Dirección

Danny Boyle

Guión

John Hodge

Reparto

Ewan McGregor, Ewen Bremner, Robert Carlyle, Jonny Lee Miller, Peter Mullan

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Crítica de Trainspotting
Autor: bronte
Fecha: 03/12/2006.
Póster Trainspotting

Trainspotting

Digerido por bronte

Ahí donde la ven "Trainspotting" está considerada uno de los mejores filmes de la historia, además de haber sido elegido por el British Film Institute como la decima mejor película británica de todos los tiempos. ¿Es la cosa para tanto? Sin lugar a dudas es una película impactante. Yo misma, sin ir más lejos, la vi en dos sesiones seguidas el día de su estreno. Al fin y al cabo, sincretizando diversas tendencias que ya hacía tiempo que asomaban por ahí, ofrecía un cine nuevo para las grandes masas. Gran Bretaña descubría que además del filón romántico de "Cuatro bodas y un funeral" (repetido después en numerosas ocasiones), también daba ganancias el esquema gansteril/lumpen/bajos fondos. De aquellos polvos vendrían los lodos de "Snatch: Cerdos y diamantes" y "Lock and stock" donde el Señor Ciccone, también conocido por Guy Ritchie retomaba el camino abierto por Danny Boyle, aunque con otras artes y otros resultados, no necesariamente peores.

La diferencia quizás radica en que "Trainspotting" tiene un "mensaje social". Pero por lo menos tiene el buen gusto de no hacerlo evidente, sino que el mensaje se deduce de la propia historia sin necesidad de soltar peroratas de esas que aburren a las ovejas. Basada en una novela coral de Irvine Welsh, el filme se centra en una pandilla de heroinómanos en el Edimburgo del post-tatcherismo, y en especial en Mark Renton, interpretado por Ewan McGregor, y quizás el peor de todos ellos. Al fin y al cabo, él mismo lo reconoce, es una mala persona. Los demás son un oligofrénico, un psicopáta, un cínico obsesionado con Sean Connery, y un pobre chico que insiste en probar las drogas porque "ya es mayorcito para decidir por sí sólo". Huelga decir que tras esa frase, se hace obvio que ese muere y de la peor forma posible. En nuestra sociedad, la emancipación de decisión sigue estando mal vista incluso por elementos tan supuestamente alternativos como el autor de la novela y el director de la película. Eso es un registro puramente de formalismo narrativo. En un contexto más profundo de mensajes latentes, es bastante probable que si uno decide echarse a la heroína y anda compartiendo jeringuillas por ahí, antes o después le visite el fantasma de las navidades futuras.

Mark Renton también le pega a las inyecciones, pero como ese es una "mala persona" acabará limpio y reformado. Y es que más allá del discurso "drogaderil" propiamente dicho, la película mantiene un cierto tono pesimista tipo "los malos siempre ganan". De hecho, toda la película está impregnada de esa idea tan en boga de que nada merece la pena, y de que llegados a este punto, lo mejor es largarse a la narcótica Tierra de Jauja. Lo mejor de toda la historia, es que, aunque tiene ese poso anti-pequeño-burgués (recuerden el famoso texto inicial "Elige una vida. Elige un trabajo. Elige una carrera..."), lo cierto es que por lo menos no ataca de frente a quienes sí quieren elegir esa vida. Y esa es la gran virtud de "Trainspotting": respeta las elecciones de sus personajes, aunque deje claro que algunas elecciones llevan directas al infierno. Lo malo es cuando esas elecciones redundan en el perjuicio de la comunidad (delincuencia y derivados), momento en el que la comunidad ya puede opinar, y tema que se toca muy de soslayo en esta película. Al fin y al cabo se trata de retratar la odisea vital propia de los "yonkis" protagonistas, y no meterse en más honduras.

Lo que es innegable de "Trainspotting" es su cuidado esteticismo. Sus congelamientos de imagen, sus manierismos y su ritmo trepidante, acompañados de una banda sonora excepcional, hicieron de esta película un icono casi generacional. "Trainspotting" asentó una nueva forma de narrar que pocas veces más hemos visto igualada. Sobre todo porque al lado de la tragedia inherente de muchas de sus secuencias (terrible la muerte del bebé o el destino de Tommy), la cinta destila un humor innegable que el director sabe aprovechar convirtiendo su filme en una "alta comedia negra". Las interpretaciones son todas carismáticas: desde Ewan McGregor en el papel de delgaducho que le llevó a la fama, hasta Robert Carlyle interpretando a uno de los más hilarantes psicópatas peligrosos de la historia del cine.

Una película que merece la pena ser vista porque se enfrenta a un tema de "rabiosa actualidad", como dicen los originales, porque tiene un estilo muy propio, y porque además es muy entretenida. Recomendada para todos aquellos con costumbre de fumarse las hebras de los plátanos. Puntuacion