Ficha

País

USA

Año

2009

Título original

Transformers 2: revenge of the fallen

Duración

150min

Dirección

Michael Bay

Guión

Ehren Kruger, Roberto Orci

Reparto

Shia LaBeouf, Megan Fox, Josh Duhamel, Tyrese Gibson, John Turturro

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Crítica de Transformers 2: la venganza de los caídos
Autor: malabesta
Fecha: 30/06/2009.
Póster Transformers 2: la venganza de los caídos

Transformers 2: la venganza de los caídos

Digerido por malabesta

La gente que clamaba al cielo por la interpretación bastarda -como si de Jean Paul Gaultier se tratase- que John Woo había hecho de las Fallas y la Semana Santa en "Misión imposible 2" debería estar contenta con Michael Bay, que en "Transformers 2: La venganza de los caídos" demuestra que comprende el concepto de las Fallas tan bien como la fallera mayor. Artificiosas y visualmente atractivas construcciones, casi siempre con su toque de humor, destinadas a ser quemadas en medio de pirotecnia y explosiones.

De nuevo se nos muestra Bay en su peor o mejor momento. Para los que disfrutamos del director más tímido, que simplemente se limitaba a tapar sus carencias con multimillonarias persecuciones y explosiones, amén de la eterna (en más de un sentido) cámara lenta, para ofrecer un buen entretenimiento, ésta no es la película. En "Transformers 2: La venganza de los caídos" se le va la mano cosa fina, y hasta la impresión da de que ni guión le hace falta.

La cosa se sostiene sobre las siguientes bases: Robots grandes peleando, reventando cosas o reventándose entre ellos; Shia Labeouf escapando de algo grande (y con pinchos y armas); Megan Fox Luciendo palmito y más alivios cómicos que en una reunión de antiguos alumnos de "Los Payasos de la Tele". Es una cosa alarmante, la sobresaturación de personajes aparentemente graciosos por su ridiculez pero que saturan al espectador casi en cuanto aparecen en pantalla. Llega a tal la cosa, que por momentos uno duda de que se trate de la segunda parte
de "Transformers" o un velado remake de "Los gremlins"; sólo falta que uno de los robots se ponga a cantar o se cuelgue del ventilador de un bar.

En los huecos que deja todo este personal, parece que hay una historia; Sam Witwicky (Shia LaBeouf) se va a la universidad para descubrir que dentro de su cabeza hay una gran cantidad de información relacionada con una enorme fuente de energía por la que Autobots (los buenos: un 90% de payasos y 10% de héroes sacrificados) y Decepticons (los malos: un 90% de payasos y un 10% de robots invulnerables que recibirán una paliza igualmente) llevan peleándose por los siglos de los siglos. Por supuesto todo el mundo quiere esa información, y el ejército Decepticon utiliza todas sus armas: la robo-pantera (mortal donde las haya), la robo-excavadora, la robo-grúa y la robo-paleadora (enormes, potentes y con la crisis de la construcción, de una mala leche que no veas) el robo-satélite (capaz
de espiar todo tipo de comunicaciones) y hasta la robo-pilingui (particularmente mortífera contra alumnos de informática de primer año, como el protagonista). Mientras tanto, los Autobots, con unas fuerzas claramente en desventaja (no tienen pilinguis), hacen lo que pueden para proteger Sam y al planeta.

Realmente, vista la primera parte, no le queda mucho en el saco a Bay para sorprender al espectador, así que se limita a subir en un grado la destrucción, los paisajes (a Petra terminan yendo; Spielberg le tiene un gusto a guardar cosas ahí...) las explosiones y el tamaño de los androides transformables, cosas que por sí mismas no justifican toda una película, y mucho menos con el cachondeo continuo que parece traerse Bay con sus robots.

A ver, aburrir, aburrir, no aburre, pero viene a ser como ver un especial de vídeos musicales particularmente explosivos durante dos horas. Uno no termina de ver que ahí haya algo que le dé empaque, densidad y estructura a la película, y cuando la cosa termina y los buenos le han dado lo suyo a los malos, pues uno se queda un poco igual.

Para los que gusten de ello, Megan Fox lleva los pantalones muy cortos y la blusa muy ajustada, y sinceramente, es casi lo mejor que se puede decir del reparto en general, del que quizá sólo merezca ser destacado John Turturro, que intenta de verdad ser gracioso. Lo intenta.

En fin, otra decepcionante oda al pim-pam-pum. Recomendada para pirómanos en fase de rehabilitación.
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