Ficha

País

España

Año

2006

Título original

Trastorno

Duración

86min

Dirección

Fernando Cámara

Guión

Fernando Cámara

Reparto

Najwa Nimri, Ingrid Rubio, Pep Munné, Juan Sanz, Cristina Higueras, Carlos Blanco

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Crítica de Trastorno
Autor: malabesta
Fecha: 17/11/2006.
Póster Trastorno

Trastorno

Digerido por malabesta

Con "Trastorno", el cine español reclama para sí el último nicho que le quedaba: los telefilmes de los sábados por la tarde. Hermanas trastornadas, embarazos, abortos, casas enormes... de todo hay en esta película, a excepción de un marido maltratado y una adicta a los barbitúricos.

Natalia (Najwa Nimri) vive felizmente embarazada junto a su marido Jaime (Pep Munné). Cuando recibe una visita de su hermana Elena (Ingrid Rubio) y su novio Mario (Juan Sanz), el fin de semana que empieza de maravilla en su lujosa casa comienza a complicarse cuando el tenso pasado de las hermanas comienza a salir a flote, junto con la creciente obsesión de Elena por le hijo de Natalia. "La mano que mece la cuna".

La película es un telefilme, con todo lo bueno y todo lo malo. Técnicamente es perfecta: el guión está estructurado, los personajes se presentan bien, no hay escenas sobrantes ni planos gratuitos, los decorados son adecuados, la iluminación está bien y los actores cumplen. Pero por otro lado todo tiene una falta de vida bastante preocupante, y un cierto aire de mediocridad admitida, que por momentos llega a empujar a la película a los abismos de la serie B. Aunque la idea puede dar de sí (una mujer embarazada encerrada con su hermana no muy cuerda), no hay en el guión nada sorprendente, y más o menos uno puede discurrir el final de la película allá por los veinte minutos.

Además, Fernando Cámara es muy evidente, y cuando hay un plano largo de una banqueta es porque con esa banqueta le van a arrear a alguien, o alguien se caerá por las escaleras tropezando con ella. Tiene también cierta tendencia a intentar aumentar la tensión de una escena haciendo trampillas, jugando con lo que el espectador asume como real. Cuando Natividad se está escondiendo de Elena, vemos toda la escena con la cámara escondida debajo de una cama, y cuando Elena al fin se agacha para ver si su hermana está o no debajo de dicha cama, resulta que todo el tiempo estaba en el armario. Aunque en ningún momento el director ha firmado por escrito que esa visión era la de Najwa Nimri, es el típico truco que por ejemplo Shyamalan no necesita usar.


Los diálogos son bastante artificiales. Por un lado, Fernando Cámara tiene esa tendencia de algunos guionistas a hacer que sus personajes se expliquen entre sí elementos de la trama de manera discursiva. Por otro, parte de la película (principalmente la primera mitad) tiene un tufillo a anuncio de Leche Pascual bastante molesto. También en el trato con sus personajes, Cámara cae en la evidencia: mientras que Nimri siempre va vestida de tonos blancos, Rubio abusa del negro. Mientras la una es de formas más redondeadas, Rubio es angulosa y delgada. Suponemos que Elena será del Barça y Natividad del Madrid, y que a una le gustará la tortilla de patatas muy hecha y a la otra con el huevo crudo por dentro.

Los cuatro actores principales cumplen bien con sus papeles. Najwa Nimri está un poco desangelada, dentro de la habitual ataraxia que es su proceder habitual. En casi todas sus películas parece que está con la tensión baja. Ingrid Rubio, que ya de por sí da un poco de miedo, hace lo que puede con su personaje. Claro que como éste no es gran cosa, termina siendo un poco saturante tanta mirada aviesa, tantos ojos como platos, expresión desencajada y todo el repertorio de los enfermos mentales. Sólo le faltaba llevar un capirote de papel de periódico en la cabeza y una camisa de fuerza.

En fin, un fallido thriller, sólo recomendado para gente que quiera echar la siesta.

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