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Autor: malabesta
Fecha: 01/07/2007.
El tren de las 3:10
Digerido por malabesta Ahora que está a punto de estrenarse el remake de "El tren de las 3:10" que protagonizan Russell Crowe y Christian Bale, es un buen momento para ver la película original, lo que le permitirá quejarse el día del estreno respecto a lo poco fieles que han sido a ésta, lo que, junto con ver todas las películas de perfil y con la mano en el mentón, siempre le da a uno cierta aura de entendido.
"El tren de las 3:10" es un excelente western, a caballo -je- entre la clásica película de vaqueros y el más moderno thriller psicológico (lo que probablemente ha facilitado su remake). La premisa es sencilla: Ben Wade (Glenn Ford) es un despiadado bandido, que tras asaltar una diligencia es apresado por los habitantes del pequeño pueblo de Bisbee. Para evitar que sea liberado por su banda, al acecho, deciden montarlo en el tren a Yuma, para que allí sea encarcelado. Ante la inminente llegada de sus secuaces, el único que se atreve a escoltar a Wade es Dan (Van Heflin), un granjero que intenta salir adelante.
Wade intentará convencer a Dan de que lo deje libre, mientras el granjero ve que poco a poco todos sus aliados lo van abandonando, por miedo a la banda de Wade. La película no puede evitar terminar pareciéndose un poco a "Solo ante el peligro", con su protagonista aferrado a un deber del que incluso el hombre que lo contrató lo descarga.
"El tren de las 3:10" utiliza muy bien el ritmo para aumentar la tensión. La duración total de los eventos no pasa de un día, y mientras en los primeros momentos el tiempo pasa relativamente rápido, a medida que se acerca el tren del título y la situación se complica para el protagonista, el tiempo pasa cada vez más despacio, llegando al tiempo real e incluso más lentamente. Además escatima los esperables tiroteos, marcando con ellos los momentos importantes de la historia, que avanza hacia el inevitable enfrentamiento final.
Medidos por el estándar actual, los diálogos son escasos. Están cargados de peso y trascendencia, y cada una de las intervenciones de los protagonistas aporta algo a la historia o a su propio personaje, pero a la vez tanta carga de información le da cierto aire artificial a las conversaciones.
El principal soporte de la película son sus dos personajes principales, perfectamente interpretador por Glenn Ford y Van Heflin. Ford consigue hacer creíble a Ben Wade, un pistolero capaz de matar a uno de los suyos y aún así no parecer repulsivo al público, gracias a un toque vulnerable tanto en la interpretación como en la construcción del personaje. Van Heflin le da el contrapunto físico y psicológico ideal, el granjero simple y un tanto egoísta pero de convicciones firmes.
La evidentemente clásica dirección oscila entre la calidad de sus maravillosos planos amplios, muy plásticos a la par que informativos, situando a los personajes y la acción en el aislamiento del desirto, o las excelentes composiciones en escena al abuso de los planos con grúa, que con ligeros travellings ascendentes dominan toda la película.
En fin, una excelente película, recomendada para gente que camine con las piernas arqueadas.Escribe aquí
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