Ficha

País

UK

Año

2005

Título original

Tristam Shandy: A cock and bull story

Duración

94min

Dirección

Michael Winterbottom

Guión

Frank Cottrell Boyce

Reparto

Ian Hart, Steve Coogan, Dylan Moran, Raymond Waring, Rob Brydon, Naomi Harris, Gillian Anderson, Joe Williams, Keeley Hawes

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Crítica de Tristam Shandy
Autor: bronte
Fecha: 16/04/2007.
Póster Tristam Shandy

Tristam Shandy

Digerido por bronte

Aquí tenemos el típico producto indicado para iniciados en el fascinante mundo que retrata. En concreto se trata de la novela "Life and opinions of Tristram Shandy, Gentleman" de Laurence Sterne, calificada acertadamente en esta película como una obra postmoderna "mucho antes de que existiera un modernismo al que superar". Y es que merece la pena aunque sólo sea echar una ojeada a este libro del XVIII británico, por lo que de peculiar tiene. En confianza, muchos estudiosos de la filología inglesa consideran a su autor como un "loco de remate", pero ver esas páginas, con espacios en blanco, espacios en negro, esas digresiones a veces escandalosas, es algo digno de hacer al menos una vez en la vida, como lo de inventar una palabra. Sólo les digo que pese a ser la "autobiografía" del tal Tristram Shandy, éste no llega a nacer hasta bien empezadito el libro, por lo que en más de una ocasión ah sido calificado como "infilmable". Por otra parte Virginia Woolf lo consideró la más importante novela escrita nunca, pero claro, Virginia Woolf... ya se sabe....

La película de Michael Winterbottom, que hay que ver este hombre, que lo mismo se atreve con un fregado que con un cosido, se acerca levemente al planteamiento de "El ladrón de orquídeas", aunque sin llegar a la sencillez de la excelente pericia narrativa de ésta, ciñéndose más bien al estilo "tristramshandiano", lo que se convierte en un chiste en sí mismo. Pero si no se ha leído el libro, el chiste no queda tan claro ni hace tanta gracia, obviamente. Empieza todo como una especie de "making of" de la película de "Tristram Shandy", y una y otra vez se muestra como se ruedan las escenas, adentrándose en numerosas ocasiones en la propia diégesis de la obra plasmada, y olvidándose del mundo externo a esa diégesis (el del equipo de filmación), que en teoría es el que importa. Pero poco a poco la película va olvidando ese tema, y se centra en la vida de los actores y demás gente, en concreto en la vida del protagonista, Steve Coogan, que fíjense, se interpreta a sí mismo, dando una visión ciertamente negativa de su persona. Aunque es un personaje. Si de algo valdrá esta película es para demostrar lo aburridísimo que es trabajar como actor en una película, para todos aquellos que aún crean que es el no va más. Levantarse de madrugada para el maquillaje, aguantar a los intelectualillos que a veces pueblan estas cosas, aguardar a que coloquen las luces, hacer miles de pruebas de maquillaje y vestuario, consumir el día en esperas interminables para luego llegar, decir una frase, y que todo se acabe por ese día.

La obra de Sterne tiene gran influencia cervantina, y como tal, es una parodia del estilo narrativo de su época (llegando a la autoreferencia narrativa), al igual que lo es esta película, y al mismo tiempo, es famosa por su omnipresente sentido del humor. La película de Winterbottom también intenta ser divertida, y lo es en ocasiones, pero en ningún momento llega a alcanzar el nivel de la obra en la que se basa. Si aún así se quieren reír, les aconsejo que se queden a ver los créditos finales, porque quizás ahí esté la parte más divertida de toda la película. De paso, podrán repasar corrientes de pensamiento del SXVIII que Sterne plasma en su novela como el incipiente cientifismo, en incluso "la asociación de ideas" de Locke, mecanismo en el que básicamente se basa todo su estilo narrativo, pues, lejos de tener una estructura convencional, se pasa de uno a otro tema simplemente por la famosa "asociación de ideas".

Los actores, en su mayoría británicos, hacen un buen papel, y el hecho de que Steve Coogan y Rob Brydon (ambos cómicos celebérrimos en Gran Bretaña) se interpreten a sí mismos, incluso refiriéndose a anteriores trabajos reales suyos, no es más que otro guiño al pobre Sterne, que seguramente estará encantado de que se haya hecho esta película, aunque internamente se felicitará a sí mismo por haber sido capaz de adelantarse en dos siglos a lo que ahora se dedica el grueso del artisterío. La película es tan "interdisciplinar" que toma prestada la música de "El contrato del dibujante" y "Barry Lindon" entre otras, para convertirse en un contínuo chascarrillo sobre la creación narrativa. Gustará a los amantes de las complicaciones.

Recomendada para gente así "leída" y "escribida". Puntuacion