Ficha

País

China, USA

Año

2006

Título original

The painted veil

Duración

125min

Dirección

John Curran

Guión

Ron Nyswaner

Reparto

Naomi Watts, Edward Norton, Liev Schreiber, Toby Jones, Diana Rigg,

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Crítica de El velo pintado
Autor: bronte
Fecha: 08/03/2007.
Póster El velo pintado

El velo pintado

Digerido por bronte

Las novelas de Somerset Maugham han sido trasladadas al cine en no pocas ocasiones. No es de extrañar teniendo en cuenta de que hablamos de uno de los mejores pagados autores de los años treinta, y sobre todo, de que hablamos de un escritor con una capacidad sobresaliente para reflejar las miserias humanas y la superación de las mismas a través de procesos frecuentemente purificadores. Poseedor asimismo de una vida internacional y aventurera, otro de los componentes que se deben buscar en sus relatos es el ambiente histórico y la descripción de situaciones reales que ahora se estudian en los libros.

"El velo pintado" tiene todo esto, y al igual que les pasa por ejemplo a las hermanas Brönte, hay que ser muy desastre para hacer una mala versión de una historia de Maugham. Suele ser tal la fuerza de sus tramas que superan al más inepto de los guionistas y al más incompetente de los directores. Caso que no es el que ahora nos ocupa. El filme, dirigido por John Curran y escrito por Ron Nyswaner, de discreta carrera el primero, y nominado al Oscar de mejor guión original por "Philadelphia" el segundo, consigue convertirse en una gran pieza de época, que con frecuencia recuerda a las producciones Merchant/Ivory, aunque el tono último, el tono de la historia sea muy diferente. Al fin y al cabo, Maugham pertenece a una época mucho más abiertamente pasional que la de las novelas que el famoso dúo acostumbraba a filmar.

Kitty, una chica algo superficial de buena familia, se casa precipitadamente con Walter, un bacteriólogo de clase media. El método para escapar de la casa paterna, pronto se traduce en una prisión a-sentimental en la que Kitty se ve encerrada de por vida, al no estar ni remotamente enamorada de su marido. La situación se complica con el añadido de que la pareja se traslada a China en los años 20, donde Walter trabaja para el gobierno (en medio de la peligrosa tensión entre nacionalistas y comunistas) . En Shanghai, Kitty conoce al atractivo americano Charlie, y pasa lo que tiene que pasar. Walter reacciona arrastrándola al medio de la nada, a una pequeña aldea china arrasada por una epidemia de cólera. En tal perdido escenario, la pareja se encontrará a sí misma.

Puede que algún despitado pueda ver en la historia elementos de culebrón. La diferencia estriba en la magnífica habilidad del autor, y por extensión del guionista, de hacer tremendamente humanos a sus personajes y de conseguir que el espectador empatice con ambos, que logre entender las motivaciones de los dos y los mire con compasión, encerrados como están en una espiral de enamoramientos, desenamoramientos, incomprensión, incomunicación, venganzas y desprecios. Pero que no se me malentienda. La historia al final y al cabo es un tremendo monumento al romance auténtico, al amor completo a través de la espiritualidad, al sacrificio y a la bondad. Monumento que el director ha sabido tratar con respeto y admiración.

Obviamente la película no puede abarcar todos los aspectos del relato de Maugham, ni su atención a las  circunstancias exteriores, ni a los procesos interiores, pero hace un trabajo titánico a la hora de captar el ambiente y las intenciones. Escenificada sin escatimar un detalle, la película se hace fuerte en la interpretación de sus protagonistas, y no protagonistas, pues todos los actores de esta producción están en el registro idóneo. Mientras que Naomi Watts poco a poco va estableciéndose como actriz dramática, realmente la estrella rutilante del filme es Edward Norton, que pese a su físico, y pese a la discreción vital de su personaje, logra convertirse en el galán por antonomasia. La banda sonora es hermosísima asimismo.

Gustará sobre todo a las mujeres, nadie sabe por qué, más empáticas con los entreverados recovecos de las emociones, pero también a los hombres amantes de las "pièces bien faites". Merece ser vista. Recomendada para platónicos. Puntuacion