Ficha

País

USA

Año

2008

Título original

W.

Duración

129min

Dirección

Oliver Stone

Guión

Stanley Weiser

Reparto

Josh Brolin, Elizabeth Banks, James Cromwell, Richard Dreyfuss, Thandie Newton

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Crítica de W.
Autor: bronte
Fecha: 20/01/2009.
Póster W.

W.

Digerido por bronte

Es indudable que con ciertos cineastas, ciertos géneros, ciertas temáticas, cierta parte del público puede ir en principio predispuesta a recibir uno u otro mensaje. En este caso, siendo "W" una película de Oliver Stone, una podía suponerse una película algo destroyer, o mejor aún, destroyer del todo. Para mí sorpresa "W." es casi un panegírico. Casi dan ganas de que George W. Bush vuelva a salir elegido otra vez. Y aunque no se evita el retrato de sus defectos más populares, puedo decir y digo que se le descarga en gran medida subrayando ciertas virtudes, que aunque la propia película presente como su salvoconducto a la catástrofe, no dejan de ser virtudes.

Para realizar este retrato, el guionista de Stone, recién salido de la televisión, prefiere salvaguardarse en un clásico en vez de meterse en muchas zarandajas. Y desde este punto de vista "W." recuerda terriblemente a "Nixon": una vez más la historia de un presidente que intenta zafarse de la sombra de otro presidente. Si para Nixon era Kennedy, obviamente para W. será su padre, George Bush Senior. Y conste que no digo yo que no tenga mucho complejo de hijo tonto, y que seguramente su padre habrá clamado millones de veces por Herodes viendo las correrías de su hijo, pero basar una película de estas características en algo tan manido, queda como un poco pobre y obvio. Quizás con algo más de disimulo y combinado con otros factores hubiera sido más resultón. Lo que en "Nixon" era interesante porque evidentemente era una sombra "elíptica", aquí se hace algo molesto, pues efectivamente tenemos al padre abroncando al hijo cada dos por tres.

Aparte de eso, de que W era un borrachín, de que casi se muere al atragantarse con una galleta y que de vez en cuando le pega unas patadas al diccionario que Shakespeare se revuelve en su tumba, este personaje está retratado como un héroe. Pero como un héroe. Tonto sí, pero qué integridad, qué carisma, qué confianza en sus ideales. Que hay que ver cómo luchó por ganar el estado de Tejas, un estado que, atención, siempre ha sido tradicionalmente democrático. Sí, sí, el famoso estado de la pena de muerte y del "Don't mess with Texas". Lo fiel que ha sido siempre a su mujer, cómo la ha querido. Cómo al final acabó demostrando a su padre que podía conseguir todo lo que se proponía. En fin... que si van al cine esperando un retrato de un "muñequito" de las petroleras, se van a llevar una gran desilusión. W. aparece descrito casi desde el principio como un hombre con una "vocación". Con una "misión" que va a llevar a cabo como sea. Aprovecho aquí para informar que también se toca su conocida afición a la religión, pero sinceramente, aún no sé si es con respeto o no. Digamos que si ello falta, es de una manera muy sutil y poco accesible para los menos enterados.

La película no podía dejar de meterse en el tema de Irak, claro, posiblemente el hecho por el que Bush pasará a la historia mundial (en su propio país también le tienen mucha inquina por lo de la economía). Al principio, para sorpresa de propios y extraños se esgrime la teoría geopolítica, que así en principio viene siendo la que tiene más lógica. El intento de neo-colonización (si lo describe un izquierdista) o exportación del sistema democrático (en palabras de los de enfrente), a los países de Oriente Medio, estableciendo en los mismos sistemas liberales que neutralizaran los sistemas feudalistas anti-liberales, y por lo tanto desactivando la amenaza contra Occidente. Pero se ve que a media película esto les pareció ya como de mucha teoría y de mucho pensar y de mucho a largo plazo y ya pronto pusieron a Cheney, interpretado por Richard Dreyfuss (y que no sé si en esta cinta se parece más al hijo del demonio o al padre de Belcebú), entornando mucho los ojos, frotándose las manos y diciendo "tenemos que hacernos con su petróleo". Ay, la tentación de poner un marionetista era muy grande. Esto del "tenemos que hacernos con su petroleo" en un momento en que el mercado automovilístico americano está rotando ya decididamente a los híbridos. Aprovecho aquí para le echen un ojo al Fisker Karma.

Como película es del todo convencional y se ve que a Stone le pesan los años. Los actores muy solventes todos, empezando por James Cromwell, (Bush sr.) y siguiendo por Elizabeth Banks, que realmente da el pego como Laura Bush. Luego está Thandie Newton, que no sólo está irreconocible y que realmente parece un clon de Condolezza Rice, sino que además su interpretación es horripilante. Parece una caricatura, un muñequito de feria, un payaso del pim-pam-pum. Queda claro. Josh Brolin, bueno, yo fui de esos cuatro seres humanos que aseveraron que su interpretación era bastante mejor que la de Bardem en "No country for old men". Aquí el hombre cumple. Pero yo no creo que haya captado excesivamente bien el espíritu.

Se hace aburridilla por momentos. Aquí, y nunca mejor dicho, han faltado algunas explosiones. Recomendada para todos aquellos que hacen sesudos análisis de la política americana basándose en lo republicanos que son los tejanos.
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