Ficha

País

USA

Año

1988

Título original

Willow

Duración

126min

Dirección

Ron Howard

Guión

George Lucas, Bob Dolman

Reparto

Val Kilmen, Joanne Whalley, Warwick Davis, Jean Marsh, Patricia Hayes,

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Crítica de Willow
Autor: bronte
Fecha: 08/01/2007.
Póster Willow

Willow

Digerido por bronte

Era el momento. Después de la eclosión pirata-espacial le tocó el turno a la neo-épica apta para todos los públicos, y así nos vimos rodeados por Dragones y Mazmorras, y todos los lodos que trajo "El señor de los anillos". Claro que "Willow" no tenía tan grandes expectativas de luchas cósmicas entre el bien y el mal, y más bien dejaba ver su más  liviana paternidad en los cascos de clara inspiración asiática. Desde luego George Lucas nunca se despeinó en exceso a la hora de vestir a sus personajes y es que al fin y al cabo el tocado samurai siempre cumple.

Con ser "Willow" una película notable que muchos guardarán en el recuerdo con cariño, lo cierto es que en gran medida sus autores no tuvieron reparos a la hora de practicar la técnica del medley o potpourri a la hora de confeccionar la trama. Las aventuras pseudo-medievales se veían amenizadas con rasgos de "Gulliver", "El sueño de una noche de verano","Los inmortales", "Blancanieves" (la de Disney), y hasta esvásticas camufladas se ven por ahí.  Se hacía cargo de la comanda Ron Howard, que en absoluto era un neófito en esto de la dirección, aunque este "Willow" no alcance la pericia narrativa que en el director ha mostrado en muchas otras ocasiones.

Está claro que una historia de este tipo tiene que haber magos y guerreros. La road-movie, porque aunque van a pie tiene mucho de camino, se basaba en salvar a una niña recién nacida de las terribles intenciones de la Reina Bavmorda (sí, seguro que les suena de algo). La pejiguera que se había cogido la buena mujer con cargarse a la pequeña obviamente tenía que estar relacionada con una profecía de nada que anunciaba que la bebita acabaría con su reinado oscuro de terror. Marcas en la piel de los elegidos por descontado.

La niña, que en realidad eran dos, lucía unos pelucones rojizos que para sí los quisiera Aramis Fuster, y una de ellas, no sé si Ruth o Kate (Greenfield) es sin lugar a dudas la mejor actriz de la película. Sus tiernas expresiones, seguramente conseguidas después de rodar al retoño durante horas a ver qué caretos ponía, están tan bien encajadas en la trama, que hacen de Willow, sobre todo, y fundamentalmente, una película tierna. Muy tierna. El elegir como guardían de la pequeña Elora Danan, que así se llama el personaje de la minúscula salvadora, a un acondroplásico (un enano para los pocos amantes de los eufemismos), duplica esa sensación, porque se les ve a los dos tan indefensos en un mundo lleno de gente que lleva craneos por cascos... Afortunadamente también se pasea por la pantalla Val Kilmer, en aquella época en la que aún no parecía un morcón del Bierzo, y lo hace en numerosas ocasiones ligerito de ropa, lo que sin duda contribuiría a ganarse la simpatía de Joanne Whalley, guerrera protagonista femenina de "Willow", luego su inmediata esposa durante 12 años, y más tarde su ex-esposa. Que la cosa no daba más de sí.

Aunque la historia está bien construida, faltaría más, le falta un poco de chicha y abusa un tanto de las escenas de acción. Demasiado espadeo. Lo bueno es que los efectos especiales, aun de los de nada por aquí, nada por allá, están llenos de encanto y entrañabilidad. Además, la historia es bonita. Los niños son el futuro o eso dicen, ¿no?

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