Publicidad

Concurso La Lista
David contra Goliat
Autor: Pirulo de Quintanar
Fecha: 22/02/2004.

David contra Goliat

Un artículo de Pirulo de Quintanar

El mundo del cine español es, definitivamente, extraño. Pudiéndose apreciar más bien poco esfuerzo en producir películas que le interesen a alguien, no es sino fuera de la pantalla donde demuestran su verdadero talento narrativo. Así, mientras el año pasado transformaban la gala de los premios innombrables en una épica representación sobre la valiente y necesaria lucha de unos corajudos idealistas empeñados en descubrir al mundo unas proclamas que, más o menos, defendía un 90% de la población, éste año ha tocado revisar la historia de David y Goliat, dentro de un planteamiento que suena a secuela de la gala anterior.

La historia de David y Goliat es la historia del castigo del abusón, es muy poderosa porque es muy difícil no implicarse emocionalmente en ella. ¿Quién no ha sufrido nunca los abusos de alguien más fuerte? Curiosamente, es la típica historia de la que por norma general nuestros cineastas huyen como del coco, por simple y maniquea, indigna por tanto de la percepción que de su potencia intelectual tienen.

En este caso, Goliat es una terrible bestia que se come la libertad de expresión de los realizadores. Destaquemos en este punto la gran habilidad con que manejan el suspense, que tanto se echa en falta en sus películas, y cómo sutilmente evocan ese terror ultraterreno sin llegar a mostrarlo. Mencionemos también la brillante presentación del héroe, días antes de la gala, relatando emotivamente su calvario a manos de la Bestia, aunque sin explicar en que consistieron. Aún le sobra nobleza en el corazón para dedicarle a un apéndice del monstruo de tintes fascistas su incondicional solidaridad y su ternura.

Si bien esta prolongación del mal cumplía un papel necesario en la presentación de la historia, llegado un punto podían resultar un serio escollo para la trama por una razón que la aguda analista Rossy de Palma no pasó por alto y expresó días después en el programa de Carlos Herrera: “han querido chupar cámara”. Eso era algo terrible, porque la visión coral y supuestamente objetiva es la reservada a las películas, siendo el maniqueísmo la ley fuera de las pantallas. En este punto es donde alcanza su clímax la historia, bajo una confusa algarabía que anunciaba la embestida del monstruo liberticida. No era admisible permitir el acceso de personas a un altavoz en los medios que algunos consideraban ya de uso privado. Es difícil dudar de la legitimidad de mensajes como “No a la guerra”, “ETA no” o “Compre zapatillas Martínez” , pero sí resulta cuestionable el derecho a desvirtuar la gala de cine de la manera en que se empezó a hacer el año pasado.

De poco le valieron a Rossy de Palma tanto los fetiches protectores que llevaba el día de la gala como el recurrente mantra de la guerra de Iraq, según sus propias palabras, muchos de nosotros aún no estamos preparados para comprenderla.

Y así de confundidos nos quedamos algunos, esperando el desenlace de la historia, que todavía se está gestando en forma de largometraje que hará campaña electoral contra el PP. Ejercicio loable en cualquier democracia el de la campaña electoral que en este caso, por algún motivo, se empeñan en disimular como si fuera algo vergonzante. Según el Gran Wyoming, como será gratis, lo normal es que las televisiones se diesen de bofetadas por emitirlo. Ignoro si tendrá en cuenta que entrará en competencia con cortometrajes de productoras tales como Don Limpio o Carrefour que mejorarán la oferta de los cineastas llegando incluso a pagar por la emisión de sus trabajos.

De la inclusión de esta película entre la programación de las distintas cadenas se deducirá, según los promotores de la idea, si toda esta historia acaba con la derrota a manos de nuestros aguerridos héroes del monstruo que se come la libertad de expresión o, de lo contrario, la historia de David y Goliat terminará en este caso en tragedia.