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Concurso La Lista
Noche de charm y rosas
Autor: Patuca Pompidur
Fecha: 01/03/2004.

Noche de charm y rosas

Un artículo de Patuca Pompidur

En una noche dominada por la sobriedad en las actuaciones y discursos y por la falta de sorpresas y emoción en el reparto de galardones, los Oscar volvieron a brillar con luz propia como centelleante cumbre del mundo del glamour y colosal ceremonia de culto a la voluptuosidad de la moda. Un año más, la alfombra roja se convirtió en el centro del mundo de los sueños, que está formado por estrellas de todas las constelaciones rodeadas de esplendor, brillos y luz... y miles de dólares en trapitos y complementos.

Fue ésta una velada de mucho escote, mucho color y mucha pedrería en las señoras, y elegante traje oscuro para los señores, aunque con algunas notas de color en corbatas y accesorios. ¿Los designers favoritos? Para ellos, sin duda, la discreta sobriedad y el encantador estilo de Armani. Para ellas mucha variedad, destacando los escotes más sexys de Versace, la elegancia más chic de Channel y el allure de las sedas y gasas de Valentino. En cuanto a las joyas, las damas se apuntaron a la máxima de "menos es más" luciendo pocas, finas y pequeñitas, salvo alguna excepción que paso a comentarles.

Con casi hora y media de adelanto, aparecía en la alfombra roja una superembarazadísima (de gemelos, nada menos) Marcia Gay-Harden con traje plisado color azul chillón de Bagshdley Mirshka, unos pendientes como melones y peinado tipo revival años 60 made in "Peluquería Maruja Chómez" en cuyo moño, del tamaño de un monovolumen, de rumorea que llevaba su anterior Oscar por "Pollock". Para la suerte que le dió a la chica... Otra nominada, Naomi Watts, no se soltó de la mano de su novio, el también australiano Heath Ledger, quién con sus casi dos metros de estatura, sus entradas como autopistas, no de la información precisamente, y su rostro totalmente inexpresivo, visto de cerca da la impresión de estar, cómo lo diría yo... ligeramente crionizado de emoción. El chico asusta, créanme, asusta. Ella, de color salmón y pedrería, lucía medianamente elegante, como puede hacerlo una chica de pueblo cuando le pones un traje de princesa: correcta.

A lo lejos vemos pasar a Ben Kingsley con su hijo en la ficción y al secundario Djimon Hounsou, de negro y corbata azul, detalle que eligieron casi todos los caballeros. Intentamos hablar con Julia Roberts, pero es literalmente arrastrada por una corte de publicistas hacia la reportera de la CNN... Si ya se lo decía yo a Pajarita, que teníamos que haber aceptado la oferta que nos hicieron el mes pasado, pero es que trabajar para los chicos de digeridopor.com es un irresistible y delicioso placer. Aón así podemos vislumbrar que Pretty Woman hace tiempo que no se tiñe las raíces.

Curiosamente, y en contrapunto con la discreción y elegancia de la joyería, algunas invitadas siguieron una corriente en el vestir que denota un insufrible mal gusto: la de los lacitos, volantes y floripondios varios en los trajes. Ejemplo de esto fueron Sandra Bullock, con un Oscar de la Renta en blanco con dos ridículos lacitos en la cintura (no pseudoimitemos a Doris Day, por favor, dejémosla descansar en paz) y una especie de tutó en la parte baja del vestido, Jennifer Garner en rojo con cola enorme que parecía el faldón de una mesa camilla, volantes incluidos, Liv Tyler de negro con los consiguientes lazos en la espalda y peinado/despeinado estilo años 30 y la superestrella Reneé Zellweger de blanco bastante elegante pero con un lazo en el costado del tamaño de Luxemburgo del que nacía, incrustada en el vestido, otra kilométrica cola de unos 50 kilos de peso.

Capítulo aparte merece Diane Keaton (que podría ser objeto de una tesis entera en la universidad del mal gusto) que iba, así para entendernos, pues de ella misma con frac, guantes y bombín negros "homenajeando" a Annie Hall. A Scarlett Johansson, sobre la que nunca entenderé porque se la considera una "belleza inquietante", el vestido le quedaba dos tallas más grande y el rubio platino se le convertía en negro carbón en las raíces. ¿Vuelve el pelo años 80?! Espero que no...

Los caballeros, como ya hemos dicho, todos igualitos, es muy aburrido comentar el apartado masculino, sólo decir que la cabra tira al monte y que un cateto, aunque le pongas un esmoquin de Armani, intentará por todos los medios convertirlo en un saldo de Zara. Para muestra un botón: Johnny Deep, con pelo grasiento y... ¡la pajarita metida por dentro del cuello de la camisa!, imagínense como se puso mi compañero de crónica al verlo... un horror!

Terminaré hablando de la parte de verdad glamourosa y estilosa del espectáculo. Tres fueron, en mi opinión, los pilares del triángulo de la Clase en esta ocasión. Por una parte, la siempre charming Nicole Kidman, con un sencillo Channel de color azul, luciendo huesudo y espectacular escote y exudando glamour por todos los exfoliadísimos poros de su piel. En segundo lugar mi gran debilidad, Catherine Zeta-Jones, con el pelo suelto, natural maquillaje y un elegantisísimo traje rojo de corte muy simple. Ella es el ejemplo más claro de como se mueve, camina y sonríe una estrella, aunque lleve un chándal de confecciones Mari Pepi, la verdadera heredera de la gran Jennifer Jones: puro estilo época dorada de Hollywood. Para terminar, una no asidua a las listas del buen gusto pero que esta noche lucía absolutamente espectacular: la diminuta Holly Hunter, también nominada por "Thirten", luciendo un traje malva de Vera Wang con generoso escote espaldero.

Y se acabó lo que se daba, ay... me he quedado muerta con tanta sobredosis de ceremonia galáctica y sólo espero que podamos colarnos en la fiesta de Vanity Fair para escudriñar aún con más detenimiento todos y cada uno de los modelitos. Ya les contaré si lo hemos conseguido. Nada más. Chic y Allure para todos.

THAT´S ENTERTAINMENT!