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Concurso La Lista
Si son casi iguales, ¿por qué me gusta más una que otra?
Autor: Profesor Rocachitón
Fecha: 18/03/2004.

Si son casi iguales, ¿por qué me gusta más una que otra?

Un artículo de Profesor Rocachitón

Esta es la pregunta que miles de personas se hacen antes de acostarse y después de haberse lavado los dientes, noche tras noche alrededor del mundo. Si "El sexto sentido", y "Los otros" son tan parecidas, ¿por qué me gusta más una que otra?. Analicemos con frialdad la situación. Absténganse todos aquellos que aún no hayan visto cualquier de las dos películas, y de paso que sepan que los terrícolas somos pacíficos: bienvenidos.

Ambos filmes tienen el mismo tema y ambos juegan con la misma sorpresa final. Sin embargo, "El sexto sentido" aparece más cercano al espectador. En gran parte, por estar ambientada la acción en un presente cercano y en un ambiente no desconocido para la audiencia normal; una metrópoli como tantas otras, a menudo reflejadas en el cine, y en este caso, Philadelphia. "Los otros", sin embargo, prefiere localizar su acción en un caserón canónico del género, con sus brumas, su bosque, sus puertas que se abren y cierran, y en una época un tanto terrorífica de por sí: acabada o recién acabada la Segunda Guerra Mundial, y con una epidemia que ha asolado el lugar, de por medio. Y aquí está el primer punto por el que sostengo que "El sexto sentido" es mejor película que "Los otros". Porque mientras ésta, necesita recurrir a tópicos del género para inspirar terror, "El sexto sentido" se ubica en una realidad muy cotidiana, que a priori no produce ningún tipo de sensación negativa. Es el propio guión y la manera de discurrir de la historia, los que conseguirán esos efectos.

Por otro lado, la historia de las dos películas podría ser analizada sin necesidad de que el elemento fantasmal sea cierto. En esto, ambas rinden un homenaje al espíritu de "Otra vuelca de tuerca" de Henry James. Mientras que "En el sexto sentido" nos encontraríamos con el terrible drama de una madre soltera (abandonada), con un hijo conflictivo al que no entiende y al que no puede ayudar, (algo bastante común), en "Los otros", la tragedia gira en torno a algo tan inusual y por lo tanto, un tanto distanciador, como una enfermedad fotofóbica rarísima, y un conflicto bélico que se vive desde una isla perdida del mundo. Una vez más, la película de M. Night Shyamalan, necesita partir de unos resortes mucho más familiares y menos rebuscados para conseguir determinadas sensaciones. Resulta mucho más fácil identificarse con los problemas de los personajes de "El sexto sentido", que con los de "Los otros". Y una mayor identificación, provoca una mayor conexión emocional con los accidentes de la trama.

Punto importante a desglosar también, es el tratamiento de los niños. Ambas películas utilizan a los niños como puente de unión entre este mundo y el más allá (de nuevo aparece nuestro admirado Henry James), pero mientras "Los otros" sí que copia el esquema de "Otra vuelta de tuerca", incluido el uso de "la parejita", "El sexto sentido" aporta un niño-víctima, un personaje infantil con una profundidad humana, difícilmente encontrable en el cine. Shyamalan eleva el personaje del crío, a carácter protagonista, una decisión arriesgada y compleja, por la dificultad que supone que para el espectador adulto empatizar con un personaje de estas características. Eso sin contar que aunque los niños de "Los otros" están fantásticos, es difícil competir con una interpretación tan soberbia como la de Haley Joel Osment como médium.

Las trampas de las películas: En este punto, y lo siento por los admiradores de "Los otros", "El sexto sentido" lleva una ventaja colosal sobre "Los otros". En la primera no hay trampas, sino una hábil técnica narrativa que aunque lo cuenta todo en todo momento; es capaz de no guardarse nada, sin llegar a desvelar el fin de fiesta final. Cuando uno ve el final de "El sexto sentido", puede recordar junto con el personaje de Bruce Willis, todas las secuencias pasadas, y comprobar que efectivamente todo estaba ahí, aunque contando de una manera un tanto "sui generis". Sin embargo en "Los otros", las trampas abundan, sobre todo en el hecho de que todos los personajes parecen conspiradores. Desde los niños hasta los criados, colaborando de esta manera a crear una atmósfera de tensión que al final se rebela un tanto ficticia. Eso sin contar la "técnica del susto" usada con mucha más profusión en el filme de Amenábar que en "El sexto sentido".

Carga humana de los personajes: "En el sexto sentido" nos encontramos con varias y variadas tramas personales. El drama del psicólogo en su fracaso profesional, el drama de su mujer "abandonada", el drama de una madre impotente, el drama de un niño solitario y rechazado, el drama de un padre que pierde a su hija, el drama de un adolescente al que nadie creyó, el drama de un pretendiente que no consigue avanzar en su conquista, etc., etc... Por la contra, "Los otros", reflejan el drama de su protagonista, sola, sin marido, y al cuidado de dos niños enfermos, y en menor medida el drama de los niños, que sin embargo no es tal, porque quitando el miedo del hijo pequeño, en general no parecen personajes con grandes conflictos. Como es evidente, la película americana es mucho más completa, con un mayor esfuerzo de creación de tramas y de subtramas, mientras que la española, se limita a una línea de acción, argumento que por otro lado tampoco es un defecto, pues mantiene 104 minutos con una sola historia, aunque como hemos visto, con la ayuda de "triquiñuelas".

Parte importante también es la de los actores, que mientras que "En el sexto sentido" hacen todos (y cuando digo todos, me refiero a todos) un trabajo excepcional, (Bruce Willis, Haley Joel Osment, Toni Collette), no considero que de "Los otros" se pueda decir lo mismo, pues más bien cumplen, salvándose quizás Nicole Kidman, aunque personalmente me resulte una actriz excesivamente fría y con poca capacidad de comunicación. Que no quede sin tocar el apartado de la música, que en la película de Shyamalan, es un goce estético a cargo de James Newton Howard, y en "Los otros", con esa creencia un tanto absurda de Amenábar de que también es un excelente músico, nos toca escuchar unas melodías un tanto chirriantes que desmerecen de la película, sin lugar a dudas.

Por último, "El sexto sentido" ha logrado crear momentos para la historia del cine, tales como la escena en que Haley Joel Osment dice su famosa frase "A veces veo muertos", mientras que "Los otros", no. Ahora juzguen ustedes. Yo ya más, no les puedo hacer.