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Concurso La Lista
Bowling for Alpedrete
Autor: Punicher
Fecha: 25/03/2004.

Bowling for Alpedrete

Un artículo de Punicher

Supongo que a todos les será reconocible el documental “Bowling for Columbine”, en parte porque es un alegato contra la venta lícita de armas en USA, en parte porque se llevó un Oscar, pero principalmente porque es propaganda anti-Bush. Supongo que la oronda figura de su autor, Michael Moore, estampada en la portada de todos sus libros, también es conocida para el gran público. Los que no hayan visto su foto, recordarán la anterior ceremonia de entrega de los Oscars, en la que (a pesar de que todos sabemos que la censura is in the air, y jamás dejan decir esas cosas) arremetió sin miedo contra la política de su presidente y contra la famosa Asociación del Rifle, en el mismo escenario en el que Almodóvar, ese luchador por los derechos de los oprimidos, los imprimidos y los reprimidos, cual Jabato, recogió su premio con el rabo entre las piernas, no fuera a ser que se lo quitasen.

Pues el caso es que dicho documental, “Bowling for Columbine”, sigue sin perder actualidad. Por un lado está el hecho de que Charlton Heston siga meneando su rifle como si aún estuviese en El Álamo, más por chochez que por convencimiento. Pero por otro está el que los artistas patrios hayan intentado hacer una especie de imitación burda del mismo (intencionadamente o no) en esa especie de macedonia visual que es “Hay motivo”. No voy a decir que Michael Moore sea más listo que la mayoría de los que participan en dicho experimento, que lo es. Ni diré que el americano se paga sus películas, todas, con su dinerito y el de su productor/ora, sin vivir del cuento de la subvención, que también. Pero lo que huele a podrido en Dinamarca y aquí es el hecho de que nuestros intelectuales sean tan sumamente cutres.

Si ya es triste ese afán que tienen todos por despreciar las pocas ofertas que les llegan de USA, con ese despecho propio de los que se mueren de envidia, o esas burdas imitaciones de lo que pasa en los Estados Unidos (no hace falta recordar el patético “Aznar en 30 segundos”), lo peor viene cuando uno se enfrenta al producto protesta español. La película es una serie de cortos, la mayoría ofensivamente simples, de tres minutos (más o menos) de duración, en el que cada cineasta (artistas de la talla del Gran Wyoming, o incluso peores) expresa su descontento con la política Popular. Los pobres no deben de llegar a una película entera, por lo que entre todos dan el metraje. Luego uno ve “Bowling for Columbine” y se le cae la cara de vergüenza. Sin dejar de ser un producto anti-Bush, y con un claro aroma de lucha de clases (se llega a oír, en cierto momento del metraje “mientras su hijo llevaba un revólver a clase, ella le estaba sirviendo tostadas a los ricos”) el documental entretiene, a veces hasta es divertido, pero por encima de todo, tiene un afán de crítica constructiva. Incluso a raíz del mismo, y por intercesión de Michael Moore, una de las cadenas de supermercados más importante de USA, Wall-Mart, retiró toda la munición para armas de fuego que vendía en sus tiendas. En ningún momento de la película se nota un afán destructivo contra el presidente, a pesar de que Michael Moore tiene un odio acervo a Bush, al que ni siquiera reconoce como dirigente del país, sino que se limita a exponer aquellos puntos donde el régimen sigue fallando, al igual que los anteriores, mientras el dinero fluye a espuertas para la defensa contra el terrorismo.

Ahora cojan ustedes “Hay motivo”, si es que lo hubiere. Tenemos un producto propagandístico aburrido, inconexo, horrible en general, con un ambiente de rabieta de colegio, y cuya única baza es el prohibicionismo al que parece que nos somete el gobierno opresor. Tan mala es, que ni una de las televisiones nacionales se dignó a retransmitirla (ni Telecinco, oiga), a pesar de las demandas de los autores para que fuese emitida el día de reflexión (es que manda huevos, si se me permite la expresión), y se vio relegada a salas vecinales y locales de juventudes partidistas y partidarias.

Aunque eso sí, por lo menos no la hemos tenido que pagar usted y yo, que ya sería el colmo.