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Concurso La Lista
Sobrevive como puedas
Autor: Profesor Rocachitón
Fecha: 25/04/2004.

Sobrevive como puedas

Un artículo de Profesor Rocachitón

Por incomprensibles motivos, los nombres de Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker son desconocidos para el gran público. Si hablamos, en cambio, de películas como “Aterriza como puedas” y otras cortadas por el mismo patrón, pocos podrán decir que no han oído hablar de ellas. Zucker, Abrahams y Zucker (ZAZ) son los autores de casi todos estos títulos, y quienes inspiraron a las demás. No son, ni mucho menos, unos cineastas geniales, mas han explotado una idea genial. Los ZAZ no sólo consiguieron integrar el gag televisivo en el lenguaje de la gran pantalla; también supieron comunicar su más que obvia pasión por el cine a un espectador igualmente cinéfilo, aunque sus gustos no se decantasen por el neorrealismo gótico del cine de autor de Noruega. No son pocas las voces expertas que reivindican algunas de las películas de los ZAZ como uno de los homenajes más bellos, más sinceros y, sobre todo, más divertidos que se le hayan podido tributar al séptimo arte.

Pocos pueden escribir en su currículum el haber creado una corriente cinematográfica, haberla llevado a su cúspide y, lamentablemente, conducirla también en su decadencia. Sus últimas películas no son capaces de aportar más que unos cuantos chascarrillos simplones a costa de los últimos éxitos de Hollywood. No obstante, sería injusto ahora olvidar todo lo bueno que han sabido aportar.

El humor de los ZAZ se caracteriza a primera vista por su frenética sucesión de chistes cortos, muchos de ellos presentados incluso de manera simultánea en distintos planos. En este sentido, sus últimos trabajos parecen mantenerse fieles al modelo original. Las primeras películas, más allá de parodiar escenas concretas, desmenuzaban ante nuestros ojos un determinado subgénero del cine. Toda esa antología de tópicos y situaciones que no pertenecían a una película, pero que se podían reconocer en muchas, quedaban engarzadas perfectamente en un guión que funcionaba de la misma manera que lo haría el objeto parodiado. Esto sólo podía ser partiendo de un previo conocimiento del funcionamiento de todos esos resortes. Se hacía evidente que detrás de ese irreverente pero exhaustivo análisis estaba el ojo de quien, amando el cine, acude a él a disfrutar sin temores cuasireligiosos. Las buenas películas de los ZAZ eran, además de unas disparatadas comedias, unos estupendos ensayos sobre cine.

Otra gran aportación de los ZAZ fue el descubrimiento de la enorme vis cómica de Leslie Nielsen, quien tras una fecundísima carrera se ha erigido ahora como el estandarte de este tipo de parodias. También es cierto que en su gran mayoría carecen de gran interés, mas no podríamos ver el cine policiaco de los 80 con los mismos ojos de no haber existido el teniente Frank Drebin.