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Concurso La Lista
Doblaje, ¿Sí o no?
Autor: Profesor Rocachitón
Fecha: 15/08/2004.

Doblaje, ¿Sí o no?

Un artículo de Profesor Rocachitón

Mucho se debate últimamente sobre el tema del doblaje en España; fundamentalmente por la insistencia del gremio "cultural" nacional en obstaculizar delictivamente la difusión de las películas norteamericanas en nuestro país. Mucho se ha hablado de este método artero y vergonzante e inútil sería repetir la falacia en que consiste sostener que el publico va a ver las películas americanas por culpa del doblaje, pues si una cuestión de lengua fuera, no cabría duda de que el cine español encabezaría las listas de recaudación. La falta de asistencia a las producciones nacionales está causada por la mediocridad de las mismas producciones nacionales y no por causas tangenciales como la presencia del doblaje o no. Inútil sería también repetir que cuando los cineastas que pululan por estos paisajes hagan películas lo suficientemente dignas como para sostenerse por sí mismas, abandonaran el discurso mendigante de la subvención, y sobre todo las tácticas mafiosas (como es el caso de la posible eliminación del doblaje) para abatir a sus competidores.

Ahora bien, centrándonos en el tema y dejando bien claro que la postura óptima es aquella que defiende la existencia de doblaje y v.o. simultáneamente, ya que es la que permite la libertad de elección por parte del espectador (cualquier otra supone una imposición inadmisible de esencia fundamentalmente totalitaria), sería beneficioso estudiar que aporta y que escamotea la práctica de convertir las bandas originales a bandas en español. Atendiendo a motivaciones estrictamente artísticas, parece que la v.o. se impone, por aquello de que permite un disfrute total del trabajo del actor. Esto es de Perogrullo y no hay más vueltas que darle. Pero si abrimos un poco más la manga y nos percatamos de que por una parte el cine se compone de numerosos elementos de disfrute estético, de que por otra parte, la propia esencia del cine es la imagen mucho más que el sonido (digan lo que digan los teóricos del anti-cine), y de que, por último, los dobladores españoles son (o por lo menos eran hasta hace muy poco), excepcionales, quizás no es tan ultrajante el hecho de que se sustituya la banda original. En la misma línea podríamos decir, que los mismos que levantan barricadas contra el doblaje, ven con buenos ojos destrozar con versiones lamentables obras de teatro o piezas musicales. Así que, quizás el doblaje podría ser considerado otro tipo de versión artística, hecha por otros artistas. Como cuando se pone en escena "Un baile de máscaras" de Verdi, y se presenta a los personajes utilizando retretes. La misma idea, pero de mucho mejor gusto y con más utilidad comunicacional.

Porque de lo que se trata es de entender. Y también es innegable que la lectura de los subtítulos provoca la perdida de mucha información visual de la pantalla. Así que por un lado perdemos matices sonoros, y por otro lado, matices visuales. Salvo que se sea bilingüe, cosa poco habitual en España. Sin embargo, lo más curioso es que la inquisición contra el doblaje se hace en función de una supuesta defensa de lo español, cuando es justamente el doblaje la mejor salvaguarda que tenemos de nuestro bien más preciado: nuestra lengua: Una koiné con más de 400 millones de hablantes nativos, y una lengua en arrolladora expansión. Basta darse una vuelta por USA o por la misma Escandinavia (en el resto de Europa es evidente) para apreciar que el español tiene una gran potencialidad para acabar aventajando al inglés como lengua internacional. De ahí la necesidad de que todos los hispano-parlantes empujemos en el mismo sentido para conseguir afianzar el español en todo el planeta, lo cual facilitará nuestra interrelación con el resto del mundo. Aunque por la península haya quien aún no lo ha entendido.

A lo que iba, y que me parece la mejor defensa del doblaje, así como nuestras lenguas vecinas llevan muchas décadas incorporando anglicismos de manera salvaje, el español peninsular resiste esa embestida gracias al uso de "traducir" las películas al español. Los tecnicismos empiezan a hacer aparición ahora en nuestra lengua en inglés original, sobre todo debido a ámbitos como internet, pero es palpable que en otros campos semánticos seguimos utilizando el español de manera mayoritariamente abrumadora al contrario que el caso del francés. Y no se me ocurre mejor argumento para defender el doblaje, ya que es un argumento aplastante. Y los cineastas españoles deberían ser los primeros en sumarse a esta tesis si hacemos caso de su pueril antiamericanismo, que debería ser extensible a los anglicismos, y a su supuesta defensa de lo patrio como nos intentaban hacer creer en aquellos denigrantes y xenófobos spots.

Sin embargo, en todo esto hay un problema evidente y ese es la obvia decadencia de los doblajes españoles. La utilización de nuestra lengua en las películas extranjeras es paupérrima (en las producciones nacionales ya ni merece la pena sacar el tema), y numerosas expresiones ajenas a nuestra lengua se imponen poco a poco por culpa de la poca profesionalidad de los encargados de velar por estas cosas. El ejemplo más evidente es la locución "es como": del inglés "is like", se pasa al español "es como", y así en vez de usar nuestro tradicional "pareces tonto", ahora se dice "es como si fueras tonto". Giro que está imponiéndose de manera vertiginosa en los últimos cinco años, pese al rebuscamiento y falta de sencillez evidente en nuestro idioma. Otro ejemplo, es la incapacidad para traducir vocabulario, y no vamos a citar el famosísimo "eres un cerdo chovinista", traducido de tal forma por la ignorancia de que chovinista en español equivale a machista, así que vengámonos más cerca. En "La vuelta al mundo en ochenta días", estrenada recientemente en nuestras pantallas, los personajes se referían a Jackie Chan como "asiático". Pero, ¿desde cuándo en español se ha utilizado "asiático" para esto? Desde siempre hemos nombrado a las personas pertenecientes a esa raza "orientales", teniendo "asiático" mucho más que ver con el conjunto del continente. Y esto viene de que en inglés "asiáticas" son las personas y "orientales" las alfombras. Y como el equipo de traductores de este doblaje tienen una cultura limitada, han optado por la traducción literal machacando el uso propio.

Sin embargo, si bien el doblaje salvaguarda nuestra lengua (hasta ahora), también es cierto que limita nuestra capacidad para aprender otros idiomas, característica muy evidente en países en los que la v.o. original es de uso corriente. Así que, tanto una como otra opción tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La elección dependerá de los intereses de cada uno. Mientras nos dejen que aún sigamos teniendo elección.