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Concurso La Lista
Los Goya no cambian
Autor: Reporter Duodeno
Fecha: 06/02/2005.

Los Goya no cambian

Un artículo de Reporter Duodeno

Si hay algo que define al cine español es el incidente de los micrófonos de la XIX entrega de los Goya. Alguien tuvo la genial idea de retirar el micrófono a los 30 segundos de perorata de los premiados, porque "habían hecho caso al público que se quejaba de lo lenta y larga que era la ceremonia". El resultado más inmediato, Tamar Novas corriendo de micrófono en micrófono esquivo, intentando acabar su discurso y repitiendo la palabra "joder" en un alarde de vocabulario. Después aparece Belén Rueda y espeta que la ocurrencia de retirar los micrófonos (como si no fuera suficiente ya en "59 segundos") era una idea pésima, que ese era un momento muy especial para los premiados, era "su" momento, y que si el público se aburría, pues que lo sentía mucho pero que se fastidiaran. Más o menos. En resumen, aquí tienen ustedes la propia esencia del cine patrio: o hacen auténticos despropósitos escudándose en el público, o pasan directamente del público, se miran al ombligo y hacen auténticos despropósitos, pero para ellos. Nos preguntamos desde aquí si existiría una tercera vía en la cinematografía española, o sea hacer buenos productos teniendo en cuenta al respetable. Pero parece que no.

Algunas novedades y algunos grandes clásicos en la edición de este año. Como máxima novedad, el ambiente de paz y concordia que reinó, totalmente aparte de cualquier reivindicación política. Parece que haber vuelto con fuerza a comer del pesebre ha aburguesado ciertamente a estos artistas patrios, que recordemos no son un impuesto, que son un "lujo", Sampietro dixit. No olvidemos tampoco, que según la ministra de cultura, Carmen Calvo, la misma que vino a decir que la estancia de Cervantes en Argel se debía a un viaje de placer, no tuvo reparo en culpar de los desastrosos resultados de este año socialista en el cine español, al anterior ejecutivo, cuya sombra parece más que alargada. Según Calvo, ahora recogemos los frutos "de la política hostil del anterior gobierno contra las gentes del cine". Ya. Se ve que dejar de castigar el bolsillo del contribuyente, y entregar los dineros públicos a cambio de previa taquilla mínimamente decente, es una política realmente hostil contra las gentes del cine. Pero se ve que los indefensos ciudadanos que son los que ponen la guita no piensan lo mismo. Porque más allá de la propaganda, que parece que contenta tanto a ciertos sectores nacionales, los números cantan. Y resulta llamativo el comprobar que en los ocho años de gobierno popular, con su política tremenda hostil (y que tanto agradaba al contribuyente medio), se produjeron más películas por año que en con el ejecutivo socialista, y el número de espectadores se incrementó considerablemente. El desplome de los tres millones de espectadores del último ejercicio parece que importa poco al artista nacional, con que su subvención en el bolsillo vuelve a sonreír de oreja a oreja. Tanto es así que no hubo ni una queja por la cantidad de dinero que España ha perdido en ayudas de la UE en los últimos meses debido a una más que deficiente gestión. Tampoco nadie dijo ni pío sobre la pérdida de capacidad de decisión en que nos deja esta nueva constitución con respecto al tratado de Niza, y mucho menos sobre la reducción drástica de producción vinícola española que el gobierno acaba de firmar, para que Francia pueda sacar adelante su stock de vino. Es también necesario recalcar que nadie se quejó sobre el escándalo de los inmigrantes enfermos abandonados a su suerte por el ministerio del interior en diferentes ciudades españolas, y por supuesto nadie comentó nada sobre el desplome de la economía española en los últimos meses. Todo era paz y concordia. Y todos saludaron suntuosamente al presidente del Gobierno queriendo dejar muy claro que eran amiguitos a muerte. No hubo más que constatar la presencia de los muñegotes de Canal +, o ver que fácil les resulta a las películas de Sogecable resultar multipremiadas, para saber a qué son bailan todos. Y procede aquí lamentar que Luís Varela, ese gran clásico, no se llevase el Goya al mejor actor de reparto. Como última novedad, ante la que huelga cualquier comentario, el recordatorio de Mercedes Sampietro a las víctimas del 11M después de 18 ediciones sin una sola mención a las víctimas de ETA. Así son las cosas.

El gran clásico vino propiciado por la constatación de que el cine español sigue viviendo en su propia burbuja y mientras vivan a cargo de los presupuestos del estado parece que no están dispuestos a salir de ella. A la hora de las quejas todos, todos tenían la culpa menos ellos: el cine americano, las distribuidoras, el marketing, el público, un señor de marrón que pasaba por ahí... El rechazo de los ciudadanos con respecto al cine que todos pagamos era culpa de todo menos de los que hacen las películas. Y no hay manera de que se apeen del burro. Pero si algo fue realmente escalofriante fue escuchar a Mercedes Sampietro defendiendo que los cineastas españoles son los testigos y escribanos de "nuestra manera de ver las cosas, nuestro mundo, nuestra visión, nuestra cultura". ¿Esta gente en que planeta en concreto vive? ¿El haber perdido 3 millones de espectadores no es indicio suficiente? ¿El que la mitad de los españoles se niegue sistemáticamente a ver cine español no les debería dar alguna pista? Si hay algo obvio en todo este affair es que el cine español ni representa ni conecta ni habla de lo que el ciudadano medio vive y siente. Es de todo punto intolerable que los cineastas patrios utilicen el discurso de "nuestra manera, nuestra forma", cuando se puede constatar claramente vía taquilla que su trabajo no conecta prácticamente con nadie, y muy pocos se sienten representados por él. Lo cual no es de extrañar, teniendo en cuenta lo ofensivo que resulta para gran parte de la población en algunos temas, lo insultante en otros, y lo ofensivo e insultante en otros muchos. Tras años dedicándose a atacar, ridiculizar y vilipendiar (no hay más que ver la perra que tienen cogida con la bandera) determinados valores con los que conectan gran parte de los españoles, ahora hay que aguantar en que se erijan en defensores de "lo nuestro". Tiene guasa la cosa. 

En una velada en la que arrasó "Mar adentro" con patada incluida en los genitales de Almodóvar (con lo mucho que se afanó en hacer méritos con la historia del golpe de estado), lo único agradable, el discurso de José Luís López Vázquez. El veterano actor, Goya de honor, repitió una y otra vez su gratitud hacia el público que "tanto quiere a los actores" y que tanto le había apoyado en su carrera. Qué curioso, justamente lo contrario de lo que el resto del artisterío nacional reprocha a todas horas al inculto espectador que prefiere ver una buena película a las "maravillas" españolas. Será porque a José Luís López Vázquez sí que lo iban a ver. Todo un caballero. Enhorabuena.