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Concurso La Lista
¿Lope de qué?
Autor: Profesor Rocachitón
Fecha: 02/05/2005.

¿Lope de qué?

Un artículo de Profesor Rocachitón

Mucha gente se pregunta cómo es posible que teniendo una de las culturas más prolíficas e influyentes de la historia de Occidente, el legado español sea desconocido y considerado a menudo como de segunda fila en el mundo. Una pista podría estar en el hecho de que en el Cuarto Centenario del Quijote, obra en la opinión de muchos, la novela más importante de la historia, en su país de origen se esté haciendo una sola película al respecto, y para ello, de animación infantil. La solitaria iniciativa corresponde a Filmax, la gran esperanza blanca de la industria cinematográfica en nuestro país. Pero gran esperanza mucho más en tanto en cuanto a las intenciones que a los resultados. Comprobando que los responsables de este "Quijote" son los mismos que los de "El Cid: la leyenda", y viendo que la información promocional reza: "un homenaje al famoso personaje pero desde un punto de vista muy particular", no será descabellado esperar lo peor. Démosle por el momento el beneficio de la duda.

Aquellos seguidores del cine anglosajón, en especial el estadounidense, habrán comprobado la asiduidad con que Shakespeare es citado hasta en las producciones z. Por poner ejemplos rápidos, Hamlet es el hilo central de "Un poeta entre reclutas", aparece parodiado en "El último gran héroe", y es homenajeado en "Los Simpsons". Asimismo ha sido traducido al argumento del "high school teenager", y para eso ahí tenemos "O", han hecho películas de animación respetando su esencia como "El rey león" y hasta musicales como "West Side story". Pero no sólo eso; citas shakespeareanas trufan con generosidad la historia del cine norteamericano. Desde "el invierno de nuestro descontento" hasta el "si nos envenenan, ¿nos morimos?", toda la cinematografía USA ha recurrido frecuentemente al pensamiento shakespeareano. Tal fenómeno depende de dos factores que son el mismo. Por un lado, la mayor formación (mucho mayor de lo que queremos creer) del público anglosajón, y por otro lado la muchísimo mayor educación de los cineastas de esos pagos. Es imposible intentar hacer carrera en el mundo del show bussiness sin haber pasado previamente por Shakespeare y los grandes del teatro en lengua inglesa. Su conocimiento de la materia establece un círculo virtuoso que hace que ese saber esté siendo continuamente promocionado, y por lo tanto que sea accesible por más y más públicos, de manera creciente, alrededor del planeta. ¿Es Shakespeare mejor que el siglo de Oro español? Pocos expertos se atreverían a sostener esa opinión. Simplemente escribió para una sociedad bastante más cuidadosa con su herencia que la española. Mientras nuestros grandes se pudren en las estanterías, vivimos un momento de reivindicación de cualquier germanía, por desconocida e intrascendente que sea.

Lamentablemente en el caso español, raro es el artista que tiene una formación mínimamente clásica, dato visible no sólo en el poco aprecio que se le tiene a los grandes de la cultura propia, sino también en la falta de perspectiva histórica y filosófica que muestra el producto patrio. Un dato elocuente y lleno de desesperanza: Calderón de la Barca, uno de los dramaturgos más importantes del mundo, aparece en la IMDB tan sólo 12 veces, y de esas 12 veces, tan sólo cinco corresponden a producciones españolas. Lope de Vega, el hombre que revolucionó el teatro occidental en el SXVII, con más de 400 obras, aparece 10 veces (y no todas con origen español). Agustín Moreto fue recuperado una sola vez para rodar una producción mediocre titulada "Menos es más", basada en su famosa "El desdén con el desdén". "El burlador de Sevilla" de Tirso de Molina, origen del mito de don Juan (tan querido por los extranjeros), ha sido llevado a la pantalla una única vez y ya en 1950. El "Don Juan Tenorio" de Zorrilla, la que se supone es la obra más popular del acervo teatral español, ha sido llevada al celuloide sonoro en España en tan sólo dos ocasiones. Y no considero que sea necesario seguir poniendo ejemplos. No sería extraño que a muchos estos nombres ni les resulten conocidos. Inútil hablar de gente como Arniches, Muñoz Seca, Miura y Jardiel Poncela, mientras los franceses nos encajan subproductos como "La cena de los idiotas".

El panorama es tan desolador que es de urgencia mucha dejar de relacionar cultura con el cine patrio. Los cineastas españoles, bien por acción o por omisión, están ejerciendo una labor de abandono y desmantelamiento de la cultura española, lacerante e imperdonable. Su desconocimiento de los grandes autores hace que la labor de "publicidad" que por naturaleza les está encomendada quede relegada ante productos lamentables que a nadie interesan, y que gracias a las subvenciones, fomentan obras de más que dudosa calidad, cuando todo un corpus literario de altísimo nivel está esperando a ser recuperado y redescubierto para el gran público del mundo. "El perro del hortelano" de Pilar Miró, se erige como la excepción que confirma la regla, en un país en el que el auto-odio, siempre cimentado en la ignorancia, está funcionando de manera extremadamente eficiente a la hora de destruir nuestra herencia cultural, una de las más sobresalientes de la historia.