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Concurso La Lista
Manos a la obra
Autor: Profesor Rocachitón
Fecha: 15/05/2005.

Manos a la obra

Un artículo de Profesor Rocachitón

Muchos aficionados a dormitar después de comer delante de un televisor quizás estén acostumbrados al maravilloso mundo de los telefilmes americanos. Cuentan historias edificantes de verdad, muchas inspiradas en hechos reales, sobre heroicas madres que afrontan con valentía el estrabismo de sus hijos, o las tribulaciones de un mafioso que quiere aprender a pescar. Pese a lo que en un principio nos pueda parecer, este tipo de películas nos recuerdan lo grande que es el cine americano. Sí, no es broma. Aquí es muy difícil que se hagan cosas así.

Si es necesario rellenar la parrilla de programación de un canal, sacar provecho del último evento de impacto social o darle un trabajo digno a alguna vieja gloria del cine, en Hollywood nunca faltarán buenos profesionales para darle al proyecto una forma pulcra. Y una industria tan activa es la mejor escuela que puede haber para tantos técnicos que, si bien no figuran en los títulos de crédito en un lugar muy destacado, contribuyen a que el aspecto de la película sea muy distinto al del video de las vacaciones en Lloret del Mar.

Si el cine fuera como la pintura, en Hollywood no tendrían ningún problema a la hora de darle una mano de pintura a una cerca. Aquí sería mucho más difícil encontrar a alguien dispuesto a ponerse el mono y mancharse las manos de pintura. Eso sí, si tienes el capricho de pintar un fresco en el garaje que haga palidecer de envidia a los tesoros del Vaticano, mal será que no salgan artistas hasta de debajo de las piedras.

Y es que podemos estar muy orgullosos e ir con la cabeza muy alta. Vivimos en una país de artistas. Como lo llevamos en la sangre, poco valor pueden tener entonces los estudios, la dedicación y el esfuerzo. Aquí la inspiración es un proceso mucho más natural, y fluye entre familiares, por ese valor sanguíneo que se le otorga, pero también, y con mucha eficacia, entre amigos y conocidos.

Así están las cosas. Los espíritus conformistas se pueden conformar con el cine que viene más allá del Atlántico. Si quieren películas de aventuras, thrillers, musicales, de acción, clásicas, comedias, familiares, westerns o telefilmes para hacer la digestión... podrán encontrarlas en las películas americanas. Han sentado las bases y han practicado más que nadie. Suficientes credenciales para que la chusma sin criterio abarrote las salas. Pero para los que quieren algo más, todo eso que la industria de Hollywood no puede ofrecer, tenemos el cine español. Hecho aquí, con humildad. ¿Por qué conformarnos con pintar cercas cuando podemos decorar la Capilla Sixtina? La pregunta es: ¿ y quién levantará los andamios?.