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Concurso La Lista
La guerra de los burdos
Autor: Profesor Rocachitón
Fecha: 29/07/2005.

La guerra de los burdos

Un artículo de Profesor Rocachitón

La polémica nacida a raíz del estreno de "La guerra de los mundos" causa espanto por la ignorancia que se evidencia en las sucesivas críticas que se han visto en periódicos y mass media oficiales. Se palpa en el ambiente que sólo una minúscula parte de la población crítica ha leído el clásico de H.G. Wells, y una porción aún menor lo ha entendido, a tenor de las objeciones expuestas a la trama de la película de Spielberg, pues, créanme, la última versión de esta historia es, con todo, extremadamente fiel al original. En primer lugar, también hay una separación del protagonista y de su mujer. Y también hay un final extremadamente milagroso en el que el protagonista logra encontrar a su mujer con vida, que en este caso, es sustituida por la familia al completo. También existe el pasaje en el que el protagonista tiene que sobrevivir durante varios días con un pastor en un sótano lleno de escombros. Y asimismo, el protagonista se ve obligado a matar al susodicho pastor cuando éste enloquece. Si en la novela, el asesinato está amparado en la defensa propia, en el filme se justifica por la defensa de la prole. Porque en esta película, el viaje iniciático del protagonista es aquel en el que abandona el camino de egoísmo para asumir responsabilidades para con los suyos.

En la novela, el ejército tiene la misma función de último bastión de defensa, y los marcianos disponen asimismo de un rayo carbonizador que destruye todo lo que se cruza en su camino. La historia de H.G. Wells también tiene lugar en un breve lapso de tiempo y las masas de gentes huyendo hacia el norte, o intentando cruzar el canal de la Mancha para arribar al continente también están reflejados en sus páginas. Pero si una crítica se ha escuchado por doquier es la de que parece de chirigota que los marcianos sean aniquilados por los gérmenes y virus terrestres, cuando no sólo es el final original del libro, sino además la piedra de toque de todo el mensaje de Wells. Y estos comentarios sí que son terroríficos. Mucho más que una posible invasión extraterrestre. El desenlace fílmico acontece de la misma forma "precipitada"  en la historia primigenia, si es que a eso se le puede llamar precipitación, argumento entendible pero discutible. Lo absolutamente absurdo a nivel narrativo hubiera sido que contempláramos secuencialmente la derrota vírica de los alienígenas. Es la aparición súbita de este giro de la historia lo que hace que todo el mensaje cobre cuerpo. Es la sorpresa de descubrir todas las batallas que se libran a espaldas de los hombres mientras estos creen que todo está bajo su control. Es la sorpresa para los personajes y para el público. Si es que el público hubiera estado dotado de la capacidad para descifrar está acción funcional.

La idea fundamental del libro es la incapacidad de los seres humanos para solucionar auténticos problemas. H.G. Wells, un autor dominado por la desaprobación hacia la sociedad victoriana tan segura de su fuerza, de su tecnología y de su poder, construye una metáfora en la que los hombres están desasistidos pese a su soberbia, y en la que tienen que ser los seres más insignificantes de la creación los que solucionen el terrible conflicto. El autor está recomendando un baño de humildad a una sociedad pagada de sí misma, que al fin y al cabo depende tanto de la naturaleza como el más débil de los seres vivos. De ahí que la película empiece con frases como "With infinite complacency, men went to and fro about the globe, confident of their empire over this world" o que acabe con sentencias como la que se refiere a que fueron los seres más pequeños de la naturaleza los que lograron acabar con la invasión. Es justamente esa coda, extraída literalmente del libro, la que justifica el final "feliz", pues otorga a todo el relato un tono fabulesco y legendario. Este reproche de H.G. Wells a la complacencia con la propia fuerza aparece también en la película de Spielberg cuando un personaje dice que "Han logrado acabar en unos días con la primera potencia mundial". Siempre habrá algo mayor que el mayor de los poderes, bien sea una invasión extraterrestre , una guerra de guerrillas, o una mutación de la cepa del virus de la gripe. Y se impone esa precipitación en el final, porque es esa precipitación la que subraya todo lo que pasa a nuestro alrededor sin que nosotros seamos capaces siquiera de percibirlo, pudiendo ser tan sólo convidados de piedra en el resultado. Es la minimización absoluta del ser humano, que aparece como una pobre pieza de una naturaleza que cuenta con él poco más que con los escarabajos peloteros.

Críticas burdas como la dedicada a la actitud del adolescente, casi no merecen comentario por la falta de visión global que traslucen. Mientras que ante un problema hay un sector de la población que procura meter la cabeza en un agujero, también están los que quieren combatirlo de una manera irracional e inútil. Y ambas posturas reflejan la incapacidad humana. Ese es el rol que le toca al hijo de Ferrier, y es una gran aportación a la polivalencia del mensaje del filme. Con el tiempo y un poco más de culturización, con más clases que enseñen a pensar y menos horas dedicadas al silbo gomero, finalmente la gente podría acabar entendiendo las virtudes de la última película de Spielberg. Sin embargo, yo, al igual que H.G. Wells, prefiero mostrarme pesimista al respecto de que los hombres puedan solucionar este problema. Con un poco de suerte, seremos testigos de una epidemia vírica que libre al mundo de razonamientos tan burdos.