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Concurso La Lista
Algunos hombres malos
Autor: Pirulo de Quintanar
Fecha: 15/09/2004.

Algunos hombres malos

Un artículo de Pirulo de Quintanar

Intentaré en este caso ser comedido en mis críticas, por miedo a lastimar la exquisita sensibilidad que se le supone a los paladines de la creación artística y, sobre todo, por miedo a sus jaurías de abogados, quienes ya están acostumbrados a cerrar sus fauces sobre carne fresca. Sin embargo, no dejaré pasar la oportunidad de exponer mi extrañeza y desconcierto ante la satisfacción expresada por los portavoces de las buenas gentes de la SGAE con respecto a las últimas reformas del código penal.

Quizás pueda parecer osado y fuera de lugar tratar este tema en una revista dedicada al cine, pero si tenemos en cuenta la vocación de esta gestoría privada de representar a todos los autores en cualquier modalidad que pase por caja, vemos que tampoco quedan estas palabras muy fuera de lugar. Añadamos también la enorme similitud en catadura y costumbres que guardan con sus parientes más cercanos, los agitadores del gremio del cine, que nos lleva a asegurar sin ningún tipo de duda que Félix Rodríguez de la Fuente los hubiera descrito a ambos en el mismo capítulo de su serie dedicada a la fauna ibérica. En realidad, no dejan de ser parecidos síntomas de la enfermedad social que permite que se acepte sin protestar el acarreo de la cultura a cuadrúpedos que ansían mucho más que una zanahoria.

A estas alturas ya resulta lacerante el abuso y prostitución que se hace de la cultura por parte de unos mercaderes a quienes me niego a reconocer una posición más elevada que la de los muy honrados productores de melones, sillas de oficina o soportes magnéticos. No olvidemos que estos últimos, por cierto, vienen siendo objeto de un saqueo patrocinado y avalado por nuestros legisladores, tema éste que muchos preferirían ver silenciado de tal forma que lamentan su difusión por parte de los "pendejos electrónicos". Es ya tan evidente que este voraz katipunan que se escuda en la cultura para obtener privilegios representa a los empresarios de la industria y no a los autores que me da vergüenza señalarlo. Obsérvese la furia con que arremeten contra manteros y usuarios de redes punto a punto y compárese con la dulzura con la que tratan a quienes se quedan con la mayor parte del rico pastel. En vez de pelear por una posición más ventajosa para sus afiliados, defienden un obsoleto modelo de mercado que empezó a funcionar cuando la tecnología y medios de distribución sólo eran accesibles a unos pocos. Modelo que, todo hay que decirlo, queda perfectamente ilustrado en la figura del presidente de la SGAE, "Teddy" Bautista, cuya última canción conocida bien pudo haber sido bailada por Manuel Fraga en sus tiempos de mocedad. Éste es el impulso que quieren para la creación artística.

Decía, pues, que me resultaba difícil de creer que la reforma del código penal en lo referente a protección de la propiedad intelectual pudiera llegar a agradar a alguien. En primer lugar porque la redacción es tan ambigua que parece haber sido inspirada en la prosa de Nostradamus, lo cual en un texto nada menos que del Código Penal debería inspirar más miedo que las profecías apocalípticas. Estamos hablando de que usted no puede estar seguro de si puede ir a dar con sus huesos en la cárcel o no por ejercer determinadas prácticas. La opinión de los juristas de la SGAE es bastante clara al respecto: creen que sí, sin ninguna duda. No me atrevo, dado lo escaso de mis conocimientos, a poner en duda el punto de vista defendido por la SGAE sobre conceptos como el ánimo de lucro, pues reconozco su autoridad en el tema, mas todo parece indicar que la comunidad internauta en su mayoría no comparta esa interpretación y continua ejerciendo su derecho a la copia privada con despreocupada alegría. Y a pesar de arrogarse arbitrariamente la potestad de impedir el disfrute de ese derecho por medio de protecciones anticopia que a partir de ahora se hace ilegal eludir, no por ello van a renunciar al diezmo proveniente del canon compensatorio por las copias que no se pueden hacer, y que este año ascenderán a aproximadamente a unos cincuenta millones de euros. Podemos señalar sin temor a equivocarnos quiénes van a ser los más importantes beneficiarios de la piratería en España. Dinero sucio y vergonzoso que bien podría acabar en mi bolsillo, pues tampoco le hago ascos a nada.

Partiendo desde el punto de vista de la SGAE según el cual la copia de música para uso personal puede y debe ser perseguida y castigada con la cárcel, es cuando más sorprende y asquea la alegría de sus cabecillas e indignan las áulicas influencias bajo las que obtienen tantos privilegios y prebendas. Poca gente va a aplaudir que se amenace con la cárcel a alguien por compartir archivos mp3 en redes punto a punto. Ni me quiero imaginar lo que duraría en prisión el pobre desdichado que acabara allí por distribuir canciones de Ramoncín, rodeado de delincuentes de verdad. Sería un acto de caridad pésimamente pagado. No es justificable en modo alguno que, para salvaguardar los legítimos derechos de una industria, se produzca tan drástico divorcio entre legislación y realidad. Permitamos de una vez descansar en paz a Perogrullo, que debe estar revolviéndose en su tumba, antes de que vengan exigiendo a voces derecho de pernada en nombre de la cultura. Basta ya de injustos privilegios a una industria particular y, sobre todo, defendamos la cultura de sus autoproclamados campeones: ya está lo suficientemente maltrecha.