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Concurso La Lista
Zumbaos, muy fumaos y hormonaos
Autor: Pirulo de Quintanar
Fecha: 20/09/2005.

Zumbaos, muy fumaos y hormonaos

Un artículo de Pirulo de Quintanar

Pocas ideas nefastas no han encontrado en el cine un vehículo de expresión, ya sea la difusión de tesis racistas o la exhibición pública de Willy Toledo cantando. Sin embargo, pocos temas infames han sido tan recurrentemente plasmados en la gran pantalla como el elogio a la estupidez en sus formas más chabacanas y soeces.

Tras un período de gloria y esplendor espoleado por títulos como "Porkys", el género adolescente más cafre parecía haber caído en el olvido hasta que "American Pie" dio al traste con la teoría de la evolución de Darwin, y hoy nuestras pantallas acogen con aburrida periodicidad clones de aquellas películas de hace veinte años. Si en lugar de los "Obreros saliendo de la fábrica", los hermanos Lumiere hubieran filmado "Estudiantes borrachos y chicas de pechos desnudos saliendo de la hermandad Pi-Beta-Gamma" en 1895, mucho me temo que el cine no hubiera conocido entonces ningún progreso artístico en más de cien años.

Algo tendrán estas películas para seguir atrayendo público de distintas generaciones sin necesidad de innovar ni en el aspecto más superficial. Algo tendrán, que pone los pelos de punta. ¿Realmente hay tanta gente que pueda sentirse identificada con unos personajes protagonistas que bordean o sobrepasan con creces la línea del retraso mental? La pertinaz supervivencia de este género, que en tan contadas ocasiones ha podido dar alguna pequeña alegría, no puede ser atribuida a la fidelidad de un público demasiado ocupado en comer termitas ayudándose de un palito, sino en razones ajenas a lo estrictamente cinematográfico. Las hordas de ruidosos ignaros que protagonizan estas películas no pretenden conectar emocionalmente con el espectador, sino que no son más que el reflejo de un clima de ensalzamiento de lo vulgar producto de un igualitarismo mal entendido. Por algún vergonzante motivo, el tonto del pueblo causa gran regocijo en muchos, y la televisión se ha convertido en un escaparate de zafiedad, asunto tan obvio y conocido que vergüenza da señalarlo.

El cine europeo, que es tan hostil generalmente a todo lo que de glamour tiene el cine americano, es capaz incluso de copiar su mayor fiesta corrompiéndola con un sabor a zapatillas y palillo en los dientes. Sin embargo, en vez de tomar nota de las mejores propuestas del cine de entretenimiento y evasión se opta por importar la parte más grosera que, rodada a este lado del charco, reciben por lo general una crítica más benigna que la que suele recibir a sus análogos americanos. Actualmente tenemos la francesa "Los zumbaos", pero no hace tanto disfrutaban de su momento de cuota las españolas "Fin de Curso" y "Slam". Sería un asunto grave de orgullo nacional que en el extranjero pudieran rodar películas en las que los protagonistas gritasen más y con peor dicción que aquí.

De poco parece servir, en cualquier caso, preocuparse. No perdamos la esperanza de que la próxima especie inteligente lo haga mejor.