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Concurso La Lista
Los Goya me encantan
Autor: Patuca Pompidur
Fecha: 31/01/2006.

Los Goya me encantan

Un artículo de Patuca Pompidur

Déjenme que tras la ironía del título, agradezca públicamente el momento de relax y atención que mis uñas reciben en cada gala de los Goya, porque suelen ser tan aburridas, que una tiene que recurrir a la lima y matar el tiempo como sea. Un tiempo larguísimo por otra parte, alargado innecesaria y artificialmente por interminables compilaciones de imágenes del cine español, que, créanme, nadie sabe a qué venían. Sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de ellas eran dedicadas a los "musicales" nativos, si es que se les puede llamar así. En las últimas décadas no ha sido muy pródigo el cine español en musicales, y los que se han hecho han sido copias, falsificaciones de rastrillo, diría yo, de los americanos. De ahí que nos hicieran ver una vez más a Gabino Diego asesinando "I've got you under my skin", o a Victoria Abril cantando a lo Gilda, posiblemente evitando el pagar algunas de sus deudas.

Rene Zellwegger y Pilar AyalaEn honor a la verdad hay que reconocer que este año los trajes no fueron tan espantosos como en ocasiones pasadas. Dejémoslo en una mediocridad evidente, que sin ser hiriente para los ojos, sí que afectaba de manera contundente el buen gusto de las personas elegantes. Los hombres casi todos de negro, camisas incluidas, bastante recatados en lo visual (salvo el bigote a lo Pancho Villa de Eduardo Noriega), y ellas, en ese maremagno de vestidos que no escandalizaban, tirando de diseñadores que no pasarán a las colecciones de los grandes museos. Por ejemplo, Pilar López de Ayala se nos puso un trajecito igualito que el de Renee Zellweger en la pasada ceremonia de los Oscar, aunque para darle más significado a la cosa, en vez de rojo, gris. La verdad es que es escandaloso que nadie haya tenido el corazón de decirle a la pobre niña que iba a repetir traje, y con bastante menos gracia que la escualidad actriz americana. Silvia Abascal se nos vistió de Bridemaid americana, modelo vestal, y Elsa Pataki, un poco como el visillo de una casa inglesa. En la noche triunfó también mucho el look años cincuenta, con trajes con mayor y menor fortuna, aunque se apreció otra vez la miserabilidad mental de los organizadores que no fueron ni capaces de establecer un largo de falda para las damas. De esta manera, Aitana Sánchez-Gijón, con can-can incluido se puso de falda corta, enseñando unas pantorrillas cada vez más hermosas. Claro que para corto de falda, el de la premiada Candela Peña, que no sólo llevaba una camisa quintaesencia de los bucaneros, sino que además se olvidó los pantalones, y aquello daba una sensación de pobreza absoluta. Afortunadamente, Isabel Coixet se decidió por el sastre y no nos obligó un año más a contemplar sus patch-works terribles.

Adriana OzoresLeticia Dolera, vestida de Barbie eléctrica, Ana Fernández de regalo con lazo, y muchas de camisón. Claro que no crean que el apartado "espantosísimo de la muerte" queda vacante este año. El tercer premio recaería, sin lugar a dudas, para Concha Velasco, que con su segundo traje parecía que se había vestido con el musgo restante del Belén de las pasadas navidades, sin forma, ni cintura ni nada de nada. Muy feo. El segundo premio queda reservado a Adriana Ozores, que quiso dejar claro que aunque el resto de sus compañeras parece que se van civilizando poco a poco, ella mantiene en alto el puño del progrerío, y se embutió en un traje que no se sabe si era de esos de "¿qué ve usted aquí: un jarrón o dos caras?" o si es que directamente llevaba dibujado un estómago encima del estómago. Y el primer premio, que me muera si miento, para la Ministra de Cultura, Carmen Calvo, que se nos puso un vestido de Aghata Ruiz de la Prada, para el que sobran comentarios. En cuanto a los hombres, estrella absoluta del mal gusto, el Señor Bempar, que subió a recoger el Goya al mejor documental, con una chaqueta granate, no me cabe duda, confeccionada con el tapizado del sofá, acompañada de una corbatita hecha con película de celuloide. Todo aderezado con un discurso sobre Cochise, que dio mucho miedo.

Sra. MinistraRepasar el apartado de la expresión da pereza porque todos los años es lo mismo. Oscar Jaenada soltó un "joder". Candela peña un "hostia" y un "colegones". Isabel Coixet, después de sus "ehhh... uhhh" añadió otro "hostia", dejando claro que tiene pero que muy poca gracia. El guión era pésimo, sin brío, como ellos mismos dándose cuenta de que nadie se iba a reír con chistes tan tremebundos, eso sin contar con que había espacios en blanco entre las diferentes intervenciones, como si estuvieran recordando el papel, y lo desangelado que quedaba todo cuando acababa un vídeo y los presentadores se miraban así como diciendo "¿hablamos ya?". Claro que el gran protagonista de esta edición, sin lugar a dudas, el pegamento con el que estaban pegados los sobres, que debía ser una aleación entre cemento y kriptonita. Todos los presentadores comentaron, muy vulgarmente, la imposibilidad de abrir el sobre: muchos de ellos, con el esfuerzo, en el braceo, se golpeaban la mano contra el micrófono, y Ana Fernández, que se veía la pobre mujer allí toda la noche, hasta rompió la papeleta intentando abrir el continente maldito. Pero, ¿tan difícil era poner un pegamento suave? Esta gente no tiene ni saber estar, ni nada de nada.

(Imágenes propiedad de El Mundo y WireImage)