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Concurso La Lista
Alida Valli
Autor: Blaue Engel
Fecha: 26/04/2006.

Alida Valli

Un artículo de Blaue Engel

Alida Valli, salió de las sombras en que estaba oculta durante los últimos años, para ocupar grandes titulares en los obituarios de los medios de comunicación. Con este motivo luctuoso, se volvieron a publicar las instantáneas más esplendidas de sus mejores días.

Su reconocida belleza, elegancia y delicadeza, dones con que llenaba la pantalla enamorando al espectador con personajes sensibles y entrañables, no eran óbices para interpretar de igual manera y con la misma intensidad, personajes inquietantes y peligrosos con los que lograba el mismo efecto seductor.

"El sombrero de tres picos", de Alarcón, le dio la primera oportunidad en la pantalla, y cinco ños más tarde, en 1941, conquistó el Festival de Venecia alzándose con el primer premio a la mejor actriz. En comedias, dramas y dramones, con risas y llantos, Alida Valli hechizaba por su gran talento de actriz, y porque su sonrisa junto a la luminosidad de sus ojos acaparaban por entero la atención de quién la contemplaba. Era como un imán en cualquier producción, al margen de la calidad y del argumento que ésta ofreciera.

Amplia fue su filmografía (124 películas), llevada a cabo de la mano de grandes directores italianos. Pero en honor a la verdad, su etapa más importante, aunque más corta, fue la norteamericana. En 1949, David O'Selznick la reclamó para Hollywood, donde interpretó una de las películas más emblemáticas dentro de su trayectoria profesional. Ésta fue “El proceso Paradine”, dirigida por Alfred Hitchcock, título con el que su nombre tomó carta de naturaleza a nivel internacional. Inmediatamente después, en el Reino Unido, formó parte en el film “El tercer hombre” 1949, bajo la extraordinaria dirección de Carol Reed. “El tercer hombre”, con guión de Graham Greene, fue la producción que le proporcionó el reconocimiento mundial. Todo aquel que haya visto esta película, recordará los nombres de Joseph Cotten, Trevor Howard, Orson Welles y Alida Valli. Pero además, persistirá en su retina la luz que irradiaba esta mujer. Su rostro inigualable transmitía sentimiento, y quien la miraba sospechaba que el alma se le escapaba por los ojos. La secuencia final, quedó como una de las más antológicas de la cinematografía de todos los tiempos, al igual que la famosa música de Antón Karas.

La historia de Alida Valli, tuvo luces y sombras. Consta que siendo adolescente, su vocación artística la llevó a ingresar en el Centro Sperimentale di Roma, ente creado por Mussolini para competir en el mundo cinematográfico con producciones de ideario fascista. Este hecho la persiguió durante muchos años de su vida. Sin embargo su personalidad y su valía como actriz lo relegó al lugar en el que la memoria selecciona y borra.

Después de su paso por diversas producciones en diferentes países, volvió, dicen que un tanto frustrada, a su Italia natal, en donde consiguió otro de sus más resonantes éxitos con el drama histórico “Senso” (1954), película en la que trabajó a las ordenes de Luchino Visconti. Y precisamente fue en la década de los 50 cuando volvieron las sombras, al verse salpicada por un escándalo de sexo y drogas, que no le favoreció nada ni personal ni profesionalmente. Pero entonces, otro histórico del cine italiano, Antonioni, le dio la oportunidad de salvar la circunstancia al encomendarle el personaje de Irma para “El grito”, donde nuevamente su melancólica belleza y su talento de actriz, volvieron a conmover los corazones que se olvidaron pronto del desgraciado affaire.

Mucho podría hablarse de esta actriz que con sus actuaciones llenó cines y teatros. Baste decir que fue galardonada por su labor artística en diferentes ocasiones. En sus manos se cobijó el preciado David de Donatelo en 1982, y este mismo galardón le fue entregado de nuevo en 1991, como reconocimiento a su labor como actriz. En 1997 obtuvo así mismo el León de Oro por su gran contribución artística al cine italiano, cuyo nombre impuso brillantemente a nivel mundial.

Como casi todos los grandes, Alida Valli, en el ocaso de su carrera, recaló en producciones para la televisión, por entonces panteón de elefantes. Después, se retiró definitivamente del mundo de la representación.

Alida María Altenburger, de nombre artístico Alida Valli, nació en 1921 en Pola, Istria (región de Italia) según unos biógrafos, y en Polonia, según otros estudiosos de su vida.
Falleció el 22 de abril de 2006 en Roma, a los 85 años de edad.
Descanse en paz.