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Concurso La Lista
Alatriste conquista Cai
Autor: Farrell
Fecha: 30/08/2006.

Alatriste conquista Cai

Un artículo de Farrell

Sí, señores, sí, la fiebre Alatriste is coming y La Off-off-crítica está ahí para contárselo. Agustín Díaz Yanes, sinpar director de la premiadísima(en los Goya claro, unos premios con gran cobertura a nivel internacional) "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto", se ha liado la manta a la cabeza y se ha puesto a dirigir unas de las sagas novelescas más exitosas en nuestro país, el Alatriste de Arturo Pérez Reverte.

El rodaje, que tuvo lugar en diversas ciudades españolas, recaló el mes de abril en La Tacita de Plata y éste que lo es, estuvo allí para contarlo. La ciudad de Cádiz ya sirvió hace un par de años de escenario para el rodaje del último 007, concretamente la playa de La Caleta donde Halle Berry salía del agua con aquel bikini naranja que intentaba emular al mítico de Ursula Andress, pero que pasó sin pena ni gloria, seguramente porque en los años 60, ver a aquel monumento de mujer saliendo del agua con tan minúsculo atuendo debía de ser algo muy impactante, pero que hoy en día y teniendo en cuenta que la gente anda prácticamente en pelotas por la calle, ver a la Berry tomándose unos whiskachos con el talludito Pierce Brosnan ya no impresiona a nadie.

Alatriste en Cádiz

Pero volvamos a lo nuestro. El bueno de Agustín, como buen director patrio, independiente del imperio del cine norteamericano y cañí donde los haya, ha decidido hacer una superproducción de aventuras, género puramente español como todos sabemos, y se ha quedado tan pancho. Para el papel principal ha elegido a un actor de la tierra, Viggo Mortensen, que es de la zona de Alpedrete como su apellido indica, y por eso habla también nuestro idioma y a un equipo técnico puramente ibérico, en el que destacan nombres como Steve, Elizabeth o Joe que ayudan a darle a la película un halo de españolidad frente a los envites de los malotes yankies.

Seguridad ante todoUno esperaría que un rodaje de estas características paralizara toda la ciudad y pusiera los pelos como escarpias hasta a los pescaítos fritos, pero nada más lejos de la realidad. El proceso de rodaje no alteró en nada la vida de los gaditanos/as, no hubo grandes concentraciones de fans ante el Hotel Playa Victoria, donde se alojaban Mortensen y Unax Ugalde entre otros y durante los tres días de rodaje en la playa no hubo grandes aglomeraciones de público, y la gente que había estaba allí de paso, como indicaban las carpetas de la universidad y las bolsas de la compra . Para que vean que el cine español tira, y tira de verdad.

Y todo esto a pesar de la gran cobertura de la prensa local, que empachó a los lugareños de informaciones varias y de fotos de Don Viggo en las más diversas situaciones: Viggo de paseo, Viggo rodeado de figurantes, Viggo besando la frente de un niño mientras le da la bendición, Viggo en el fútbol y, sobre todo, Viggo con la alcaldesa Teófila Martínez que no se separó de él en ningún momento y que demostró una vez más que el tinte amarillo pollo nunca fue apropiado, ni siquiera en el despiporre de los 80.

Pero el rodaje dió mucho más de sí. El primer y último día se concentró en el castillo de San Sebastián, próximo a la playa y cerrado a cal y canto para la ocasión con unas medidas de seguridad epatantes, sobre todo un señor con dos dientes y tres pelos que, acompañado de un perro de higiene más que dudosa, disuadía cualquier intento de colamiento en el set, y el resto de la semana en la citada playa de La Caleta, donde pudimos disfrutar del espectáculo de ver a los casi cuatrocientos figurantes achicharrándose de calor en sus trajes de época y a Viggo Mortensen haciendo caso omiso de las súplicas de fotos y autógrafos por parte de los fans.

El desembarcoY llegó el gran momento: el desembarco. El martes el equipo en pleno ultimaba los detalles de la escena más complicada y supuestamente espectacular del rodaje en Cádiz: el desembarco que Alatriste y sus compinches harían en la película en alguna playa portuguesa. Para ello, el mar se había llenado de pequeñas barcas, cada una con sus dos figurantes cual playmobiles al sol y un gran barco en el que iban Mortensen y Unax Ugalde. Los extras llenaban la playa y los escenarios construídos justo delante del antiguo balnerio de la ciudad cuando, a la voz de acción, todos contuvimos la respiración para ver que... ¡¡no pasaba nada!!! Nadie se movió, no hubo ningún tipo de acción, ni espectáculo ni nada de nada. Y es que ya sabemos cómo es el cine español. Seguramente la película se centre en las reflexiones ético-morales del protagonista, con muchos primeros planos del ojo izquierdo y el codo derecho de los actores y muchas imagenes de una flor de cardo borriquero mecida por el viento... O no.

Qué caló

En fin, habrá que esperar a verla para saber si el bueno de Agustín se decanta por hacer una buena película de aventuras o una película de aventuras española. Ya les informaremos del resultado. En todo caso ¡que Dios reparta suerte!