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Concurso La Lista
El hombre que abofeteó a Gilda y amó a Rita
Autor: Blaue Engel
Fecha: 31/08/2006.

El hombre que abofeteó a Gilda y amó a Rita

Un artículo de Blaue Engel

Es difícil ante la muerte de Glenn Ford sustraerse a los recuerdos que dejó a través de la pantalla, y escribir una semblanza suya, aséptica, objetiva, sin que los primeros planos de su dolorosa frialdad en "Los sobornados" (Fritz Lang, 1953), el odio apasionado de su mirada en "Gilda" (Charles Vidor, 1946), la comicidad expresada en su rostro en "Un muerto recalcitrante" (George Marshall, 1959), o la bondad transmitida por su persona en "Superman" (Richard Donner, 1978) no se interpongan y nos hagan poner todo el corazón en la información de su obituario.

Porque Glenn Ford no era sólo el sargento de policía Bannion, Johnny Farrel, y tantos otros como el Ben Wade de "El tren de las 3:10" (Delmer Daves, 1957), el Richard Dadier en "Semilla de maldad" (Richard Brooks, 1955) o el Julio Desnoyers de "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" (Vicente Minnelli, 1962). Glenn Ford era mucho más.

Era el actor-hombre, la masculinidad y la elegancia en escena y fuera de ella, pero también era la prudencia en la historia de su vida.

Hijo de un ejecutivo de ferrocarriles y canadiense de nacimiento, a los 14 años su vida recala en California cuando sus padres se trasladan a EEUU. Allí, después de pasar por diversos trabajos, descubre primero el teatro, y después el cine. Interesado por ese universo de sueños, se decide a cursar estudios de Arte Dramático en California. Una vez dentro de los platós, no es contratado como actor, sino que antes efectúa labores de electricista, carpintero, y decorador de plató. Después de interpretar diferentes papeles en montajes de teatro aficionado, en 1939 trabaja por primera vez en la película "Heaven with a barbed wire fence” de Ricardo Cortez.

A partir de entonces, Glenn Ford encarnaría toda clase de personajes dirigidos por los grandes genios del cine, como Frank Capra que supo sacar de él todo lo mejor en "Un gangster para un milagro", interpretación que le valió su único Globo de Oro. Así mismo compartió reparto con las más cotizadas estrellas femeninas de aquel cine dorado. Y entre ellas, Rita Hayworth, la más hermosa, la más inquietante, la que supo darle la réplica a ese Johnny Farrel que quedaría en los anales del cine como el hombre que se atrevió a darle una bofetada a la diosa entre las diosas. "Nunca hubo una mujer como Gilda" rezaba el cartel de la película homónima dirigida por Charles Vidor en 1946. Pero tampoco hubo otro actor con cara de niño y maneras de hombre que tuviera tanta química en una película tan extraordinaria. Y, si es verdad que Gilda devoró a Rita, Glenn Ford no fue presa de Farrel, y puede decirse que sin grandes alharacas, sin escándalos ni publicidades exorbitantes, dejó como intérprete personajes que no admiten remakes de ningún tipo. Y menos ahora.

Glenn Ford fue cowboy excepcional, policía, soldado en la guerra, héroe, reo... Hizo de todo en el celuloide y todo lo hizo bien.

Y lo extraño, lo verdaderamente extraño, es que este actor no ganase un Oscar tal y como sin duda lo merecía por tantas y magníficas creaciones. Y eso que fue uno de los actores más solicitados de la época y también uno de los más queridos por Hollywood.

Por cierto, en 1987, en San Sebastián se le otorgó el Premio del Festival en reconocimiento por toda su carrera. El actor había protagonizado más de 200 películas.

Hacía muchos años, que Glenn Ford vivía en su rancho y se dedicaba a la cría de caballos. Según las informaciones recibidas, el actor era un hombre de profundas creencias religiosas y había mantenido siempre una estrecha amistad con el actor y luego presidente de los Estados Unidos de Ámérica, Ronald Reagan.

Últimamente su delicado estado de salud le impidió asistir a la celebración de su 90 cumpleaños que se celebraba en el histórico cine Grauman de Hollywood, por lo que los organizadores decidieron aplazarla. Glenn envió su agradecimiento a través de un vídeo, lamentando no poder estar allí, y subrayando que tenía que estar infinitamente agradecido por tantas cosas y tanto cariño como había recibido durante toda su vida.

Pero Glenn Ford también había guardado mucho cariño. A la muerte de Rita Hayworth, confesó al mundo que siempre había estado profundamente enamorado de ella.

Gwyllyn Samuel Newton Ford, de nombre artístico Glenn Ford, nació en Québec (Canadá) el 1 de mayo de 1916.
Falleció el 30 de agosto de 2006 en su residencia de Beverly Hills (California) a los 90 años de edad.