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Concurso La Lista
Los Goya, al galope
Autor: P@j@rita
Fecha: 28/01/2007.

Los Goya, al galope

Un artículo de P@j@rita

Y otro año más nos encontramos ante esa ordalía para el corresponsal que son los Goya. En esta edición, la XXI, se nos presentan como los más emocionantes de la historia, con la participación de grandes producciones como “Volver” o “Alatriste”. Emocionantísimos. Como siempre la Primera se encarga de retransmitirlos, con media hora de retardo. ¡Qué afrenta contra la libertad de expresión! ¡Qué insulto a los televidentes! Ah no, perdón, que esto es España.

Y en esta ocasión presenta Corbacho, el lucido galán que el año pasado se había llevado un premio al mejor director revelación. Por lo pronto ha empezado la gala con un sketch que parece que ha sido dirigido por Cruz y Raya. Corbacho es aconsejado por diferentes presentadores de anteriores galas, los fantasmas de las navidades pasadas. Acto seguido se persona en el escenario aderezado como Goya, que para aquellos que hayan cursado la ESO, era un pintor. A pesar de que suceden las ediciones, el aire de ranchito sigue siendo el mismo.

Por lo pronto parece que Corbacho ha seguido el ejemplo de Billy Crystal, y comienza haciendo comentarios sobre los asistentes, incluyendo a la Ministra, a la que le agradece que no venga vestida como en la anterior ocasión. Pedro Almodóvar ha dejado su silla vacía, que siempre queda muy bien ser un enfant terrible, aunque se tengan sesenta años. Como suele ser habitual, el presentador hace un llamado a la brevedad de los premiados. Ya verás tú.

El primer Goya, a la mejor edición musical. Las nominadas son “Alatriste”, “El laberinto del fauno”, “Salvador” y “Volver”, estribillo que se repetirá a lo largo de toda la gala. “Volver” se lleva el gato al agua. Corbacho se va en medio del discurso del premiado, y le dispara. Una sorpresa en los Goya, y casi es graciosa. Esto si que es una novedad.

El mejor actor de reparto es Antonio de la Torre, por “Azuloscurocasinegro”. Se saca un papel enorme que recuerda a los peores momentos de los discursos de Fraga, aunque al final resulta breve. Rápidamente se pasa al mejor diseño de vestuario. Que se lleva “Alatriste”, en competición con otras tres películas de época y “Volver”. Parece ser que en “El laberinto del fauno”, iban con vaqueros. Y el primer intermedio. A los doce minutos. Parece que la gala la retransmite Tele Cinco. Además de que corta el discurso de la premiada por su diseño de vestuario, que total como supongo que tampoco iba a decir nada del PP, o de cómo el cine americano nos destruye, no tiene demasiada importancia.

Vuelta del intermedio, y nos vemos a Mortensen de pie aplaudiendo. Pero como no hemos escuchado el discurso... Por ahora la cosa va bien, dos premios y un intermedio en diez minutos. Y ahora toca el Goya “al mejor dirección artística”, como dice la presentadora, que ha de hacerlo mirando a la pantalla que hay detrás de ella, porque no se sabe el nombre de memoria. Gana Benjamín Fernández por “Alatriste”. Tantos premios menores hacen pensar que los grandes se los llevará “Volver”, salvo el mejor actor protagonista, que como Viggo Mortensen está en la sala, parece bastante evidente que se lo va a llevar él.

El Goya al mejor maquillaje y peluquería lo presenta la hermana pequeña de Hermione, que presenta con una desgana que hace que parezca que tiene la tensión baja. El premio se lo lleva “El laberinto del fauno”, que recordemos que es una película mejicana, según los estándares del Ministerio. El discurso dura cinco segundos de reloj. Tres Goya y ninguna reivindicación. Daniel Guzmán sale al escenario con tacones dorados, para ponerse al lado de Natalia Verbeke, que como siempre parece que se ha fumado un palito de la risa antes de hablar. Presentan el Goya a la mejor música original. Y el premio es para “Volver”. Alberto Iglesias se acuerda de los nominados, y éstos intuyo que se acuerdan de la familia de él. Como siempre, otro de los candidatos al premio está nominado al Oscar, pero nosotros no le damos el Goya. Porque sabemos más de cine. Porque semos españoles.

La misma pareja, sin más dilación, presenta el premio a los mejores efectos especiales. Qué gran sorpresa, se los lleva “El laberinto del fauno”, en dura competición con los alardes de efecterío de “Salvador”; se echa de menos que no hayan nominado a "Volver", con la infografía que debe llevar poner así a Penélope Cruz. Uno de los premiados habla en inglés, anatema.

Ahora un pequeño interludio musical, con Corbacho parodiando el cine de Almodóvar, y “Volver”, y a Penélope Cruz de paso. Vuelve la gala con Corbacho vestido de terciopelo rojo. Presenta a la directora de la Academia, Ángeles González-Sinde, que dará un discurso. Por lo pronto lo llevaba en un papel arrugado metido en el escote, parece. Dice en su discurso que no va a quejarse, sino que va a plantearle una pregunta al público, para que medite al respecto. Y entonces numera una lista de no menos siete. Que da para mucho meditar. Luego habla de unas pinturas rupestres, y Carmen Calvo pone cara de no entender, creo que porque en la primera parte del discurso ha dicho que no se iba a quejar. La arenga es un rollete metatextual sobre cómo el cine español existe desde la época del achelense, antes incluso de la rueda, y los asistentes, sorprendidos, bostezan. Y a otro intermedio. Antes de los cuarenta minutos.

El mejor sonido sigue, que es para “El laberinto del fauno”, que lo ha tenido que arrancar de las manos de películas con sonido tan espectacular como “Volver” o “Salvador”. Discurso breve, con Guillermo del Toro de fondo. Acto seguido se pasa al Goya al mejor montaje, que también se lleva “El laberinto del fauno”. Menos mal que los premiados con anterioridad se fueron del escenario, para que no se notase.

Fanfarria, y vuelve Corbacho. Presenta al presentador del premio al mejor actor protagonista. Salen Óscar Jaenada y Santi Millán, que los dos están muy elegantes de blanco. Entre los nominados están un alemán, Daniel Brühl, y un americano, Mortensen, pero el premio se lo lleva Juan Diego, vivir para ver. A Viggo Mortensen se le ha quedado un poco de cara de bobo, estará pensando qué leches ha venido a hacer a la gala, que se está terminando y nadie ha hablado de su libro. Discurso personal, tartamudeado no declinado, y un poco largo. Increíble. Corbacho baja al público a felicitar a los otros premiados, pero sólo a Daniel Brühl, Viggo Mortensen que se fastidie. Que se enteren esos americanos.

La matriarca de los Bardem (que golpea el atril con alguno de sus atavíos metálicos), y Ernesto Alterio presentan el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana, que es para “Las manos”, argentina. La verdad es que no quiero pecar de inculto y bárbaro, pero a mí no me sonaba ninguna de las nominadas.

Anabel Alonso presenta el premio a la mejor actriz revelación. Corbacho la va a buscar entre bambalinas, desde donde presenta el premio. De paso nos recuerdan lo rápido que van este año. Premio para Ivana Baquero, por “El laberinto del fauno”. Le ha robado los zapatos a la bruja del este. Y da un discurso de señora de cuarenta años, que da un poco de miedo. Más que la película.

Tras una (corta pero larga) presentación, se le entrega el premio honorario a Tadeo Villalba, director de producción. Aparecen sucesivamente sus nietos, su hijo, y luego él. La gente se levanta a aplaudirle, por delante de las cámaras. Se ve que la realización, a pesar de la media hora de ventaja, no había previsto el percance. Teddy le da la mano a unas ochenta personas que han aparecido en el escenario, recibe su premio con la pajarita torcida, y da su discurso. Merced de la extraña distribución de los micrófonos, en las esquinas de la escena, con lo que los premiados se pasan la gala de un lado para otro. Tadeo se emociona, recuerda a sus compañeros de TVE, que ahora en su cincuenta aniversario, han sido despedidos como agua sucia, perdón, empiezan una nueva etapa en su vida.

Y tras una hora y cuarto, intermedios incluidos, nos vamos a otro más. Diez minutos después, volvemos al premio a la mejor dirección novel. Alguien (que mide como dos metros) se hace pasar por Isabel Coixet, y entrega el premio. Aparece la verdadera Isabel. Hay un lío de gente en el escenario, unos que pasan por detrás de otros, en fin, como muy profesional. La verdadera Coixet, que a pesar de que ha tenido a un imitador que ha parodiado su “eeeh” de la entrega anterior, sigue en la suya. Y presenta el “Goya eeeh a la mejor dirección eeeh novel”. Y el premio, como era de prever, se lo lleva Daniel Sánchez Arévalo, por “Azuloscurocasinegro”.

Corbacho manda un beso a todos los festivales de cine españoles, evidentemente no los nombra a todos. Belen Rueda presenta el premio a la mejor película europea, categoría en la que este año también cae Woody Allen. El premio es para “The Queen”, de Stephen Frears. Y cortan a lo bestia para pasar a otro sketch de Corbacho como “Alatriste”, que se pitorrea un poco de Mortensen, y reaparece en escena con unas gafas de sol igualitas a las que lleva el cadáver de Elvis. Como este año no ha habido actuaciones musicales, se echa una estrofa de “Soy minero”. Da la entrada a Najwa Nimri y a Dani Martín, para presentar la mejor canción original. Dani Martín dice: “Ayer teníamos un guión aquí, pero hoy no está. Así que eeeeh, tendremos que improvisar: los nominados a la mejor canción original son...”. Esto da una idea de su altura intelectual. El premio, que es lo de menos, es para Bebe, que también es lo de menos. Sale con una cámara al escenario, que luego esto en la MTv siempre queda muy bien. Bebe está “mogollón de emocionada”, y es la letrista de la mejor canción.

La misma pareja presenta a los nominados al mejor actor revelación, entre los que hay un sexagenario. Gana Quim Gutiérrez, por “Azuloscurocasinegro”. Y otro intermedio. Santi Millán viene cargado con tres Goya, para los mejores cortometrajes. Anuncia a los mejores nominados al mejor corto de ficción, de animación y documental a la vez. Ninguno de los nominados a los Oscar está presente, y eso que eran dos. Eso sí que es saber de cine. Los tres premios se entregan a la vez. Primero cortan discursos, y luego entregan premios a granel. Eso sí que es igualdad, cineastos y cineastas.

El Goya a la mejor actriz protagonista sigue, Santiago Segura entra en el escenario, y Corbacho nos recuerda que ahora quedan los “premios grandes”. ¿Los anteriores eran a escala? Santiago se va y entra Enma Suárez, que es la que leerá las nominadas. Y gana Penélope Cruz, Dios mío, qué sorpresa. Eso sí que nadie se lo esperaba. Y mira que está nominada a un Oscar. También se saca un papel del sobaco. Maribel Verdú la mira como si tuviese ametralladoras en los ojos.

Y así, en caliente e improvisado, Penélope y Corbacho presentan el premio al mejor largo de animación. Se lo lleva “Pérez, el ratoncito de tus sueños”, más que nada porque parece ser la única que se estrenó en salas comerciales. Demuestra de paso, la buena salud y mala dicción de la animación gallega.

Acto seguido, Goya Toledo presenta el mejor largo documental, que resulta ser “Cineastas en acción”. Tras un incomprensible discurso del premiado, se pasa a otro sketch de Corbacho, esta vez dándole lo suyo a “El laberinto del fauno”. Tan gracioso como los anteriores. Y como una endodoncia, ya puestos. Y así, de repente, de la nada, aparece una actuación musical de Estrella Morente, con un sonido directo espantoso. Entre esto y la gente pasando por delante de la cámara, más que una retransimisión, la de la gala parece un screener. Al ritmo de la música, que parece un aquelarre, y los aplausos, se recuerda a los cineastas, periodistas, actores y Rocíos fallecidos. Se nos da un intermedio para reponernos del soponcio.

Tras más de dos horas de emisión, vuelve Corbacho, que introduce a Eduardo Noriega y Elena Anaya, encargados de presentar el premio a la mejor actriz de reparto. Una de las nominadas es Ariadna Gil, que ahora parece que se llama Ariadna Yil. La premiada es Carmen Maura, por “Volver”.

Ray Loriga, que demuestra entre otras cosas que sigue vivo, presenta el premio al mejor guión adaptado con una mano en el bolsillo. Premio a Lus Ascarazo, por “Salvador”. Suena a Goya de consolación. Se lo dedica a Salvador Puig Antich, pero no al policía al que mató. Porque sigue habiendo muertos de segunda, sobre todo si llevan uniforme. El mismo Loriga, presenta el premio al guión original, tosiendo delante del micrófono, para que se vea que él es más decadente que nadie. Gana el premio Guillermo del Toro, lo cual sin duda indica que el premio al director es para Almodóvar.

Acto seguido, otro sketch de Corbacho, ahora le toca el turno a “Salvador”. Después de la burla, nos recuerda que sus hermanas, las de Salvador, no las de Corbacho, siguen luchando para demostrar lo que es la justicia. Aquellos bancos no los atracó Salvador, y cuando lo detuvieron llevaba dos pistolas porque se las habían metido dentro del bolsillo. Las malas compañías. El mejor director de fotografía, Guillermo Navarro, por “El laberinto del fauno”.

La mejor dirección de producción es para Cristina Zumárraga, por “Alatriste”, que debió comprar la entrada la última, porque estaba sentada en la peor butaca y todo su pasillo se ha tenido que levantar para que ella saliese a recoger el Goya. Ya sólo quedan dos premios, gracias a Dios.

Y uno de ellos es el de mejor director, que lo presenta Alejandro Amenábar. Corbacho le agradece el hecho que le ayudase a arreglar unas cortinas. Como era de esperar, el premio es para Almodóvar; lo recoge Penélope en su nombre. Lee una carta que también estaba escondida en su sobaco, como el pañuelo de Braveheart.

Y por fin, el último Goya de la noche. Lo presenta Santiago Segura, al que le recuerda Corbacho que nunca ganará el premio que presenta, a la mejor película, a pesar de ser uno de los directores más taquilleros de España. Ironías de la academia. El premio es para “Volver”, del ilustre ausente. Recoge el premio su hermano.

Y se acaba. Después de tres horas y veinte de premios al galope, sale Corbacho con una botella de champán con la que rocía al público, y con ello cierra la gala más descafeinada de la historia. En España ya no pasa nada, ni hay víctimas del terrorismo, ni eutanasia, ni mujeres que mueren maltratadas. El único que ha mencionado el tema de la paz, de pasada, ha sido el presentador mientras se vaciaba media botella de espumoso encima de la cabeza, lo cual no le da demasiada seriedad a la reivindicación.

Y recuerde, si esta crónica le ha parecido larga, más larga me ha parecido a mí la gala.