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Concurso La Lista
La Academia se aburguesa
Autor: Reporter Duodeno
Fecha: 29/01/2007.

La Academia se aburguesa

Un artículo de Reporter Duodeno

El triunfo de Almodóvar en la noche de los Goya 2007 es un claro síntoma de que la Academia ha preferido rendirse ante nuestra estrella más internacional, aunque sea dudoso que este calificativo sea justo. "Volver" en competición con otras tres películas más bien tirando a malas, el panfletarismo de "Salvador", el desarrollo torpón y vacío de "El laberinto del fauno" y el desastre similar al de la Armada Invencible de "Alatriste", dejaba paso libre para una película menor, en la que el despropósito es la tónica dominante. Lo del Goya de Penélope Cruz, también parecía el pago de algún tipo de peaje que en última instancia respondería siempre a la adulación más baja. Que la mejor agencia de talentos del mundo, por quien ha fichado recientemente Pe, haya impuesto su candidatura en los Oscar con el fin de convertirla en la estrella latina del momento, es algo que fácilmente se puede entender. Más difícil resulta ya comprender por qué la Academia española transige con una interpretación totalmente salida de madre, si aquí no nos hacen falta más estrellas latinas. Hasta Silvia Abascal estaba mejor en su terrible Finea de "La dama boba".

También llamó mucho la atención que el galardón a la mejor película europea se lo llevara "The Queen", un filme tan promonárquico, con lo republicanos (de la segunda república) que son nuestros cineastas. Una vez más se imponía seguir la estela americana, influencia que tanto parecen denostar pero que no son capaces de dejar de copiar. Desde Antonia San Juan parodiando el "be water, my friend", hasta Corbacho intentando ejercer de Billy Crystal, pero vestido de cuadro de comedor, todo eran ecos de la entrega de los Oscar, pero deslucido, aburrido, sin gracia. Sin nada de gracia, salvo la parodia de "Alatriste", único momento realmente inspirado en un conjunto amuermado y amojamado. La cosa parece lógica asistiendo al tristísimo discurso de la Presidenta de la Academia, Ángeles García Sinde, guionista, dicen, y con premios, según parece, que papelito en ristre se trajo a la Gala de los Goya una cueva con pinturas rupestres para convencernos de la flojísima analogía de que las pintadas en las paredes del paleolítico español, son los primeros vestigios del cine patrio. Bueno, pues si ella lo dice... Pero a alguien que se dedica a escribir para comer, sin lugar a dudas se le podía exigir un poco más de talento a la hora de empezar a pintar palotes en un papel.

Cuando la Sinde dijo aquello del paleolítico, a Carmen Calvo, ministra de cultura, se le pusieron los ojos como platos. No olvidemos que esta buena mujer está convencida, y así lo declaró hace un par de años que Cervantes en Argel estuvo de vacaciones. De vacaciones con un grillete al cuello, y durante cinco años. Así que ya se pueden imaginar el ruido que le hizo el cerebro con lo de paleolítico. La pobre puso una cara, que ella no sabía si la estaban llamando Dixie, o que estaba pasando allí, y ya estuvo entretenida toda la noche intentando adivinar qué era lo que pasaba.

La presencia de la Ministra, que tanto les ha subido el sueldo a los cineastas a través del erario público, y que ahora pretende que las televisiones públicas aún entreguen más dinero de sus ganancias para dárselo por el morro a las buenas gentes del cine español, aseguró un ambiente relajado y falto de reivindicaciones. Ahora sí que va bien todo en España, mientras fluyan las subvenciones. La prueba evidente la tienen en el aburguesamiento (formal) de los protagonistas que en gran medida se vistieron de Dior, Chanel y demás familia, y dejaron de meterse el dedo en la nariz, para denotar que ya habían salido de las trincheras. Alcanzado ya el status funcionarial por el que tanto luchan, tocaba hacer la pelota al gobierno que tan bien les alimenta, y no menear mucho el asunto, salvo en la referencia final de Corbacho a favor de la paz. Que ya sabemos todos lo que eso significa.

Lo más memorable, el contenido del discurso de Ángeles González-Sinde, quien reclamó un cine de todos, para todos. Cosa llamativa, teniendo en cuenta que gracias al sistema de subvenciones, al cineasta medio español le suele importar un bledo que el público acuda o no a ver sus películas. Y mucho menos que la mitad de la población española se niegue a ir a ver cine español, porque no sólo no se ve representada en las cintas domésticas, sino que además, en multitud de ocasiones se ve insultada en sus valores más evidentes. Pues a ver si es verdad, Doña Ángeles, y empiezan a hacer un cine para todos, donde todos estén representados, donde todas las ideas tengan cabida, y no sólo las del que provee el abrevadero.