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Concurso La Lista
79 ediciones, 79 horas (al menos)
Autor: P@j@rita
Fecha: 26/02/2007.

79 ediciones, 79 horas (al menos)

Un artículo de P@j@rita

Así es el mundo. Mientras en los Goya tenemos candidaturas como “Mejor película europea” o “Mejor película extranjera de habla hispana”, en los Oscar se nomina sin rubor ni distinción a películas británicas o mejicanas (o españolas, según el ministerio al que se pregunte), guionistas japoneses, vestuarios chinos, actrices españolas o actores de Benin, sea cuál sea el gentilicio... lo cual explicaría quizá por qué su audiencia anda por los mil millones de personas según la organización, doscientos mil millones según la Comunidad de Madrid.

Mucho se ha hablado de la nominación de Penélope Cruz, y ha empañado un poco otro hecho aún más espectacular. Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñarritu, mejicanos todos ellos, suman entre los tres dieciséis nominaciones. Además, parece ser que son buenos amigos, así que no han faltado las comparaciones con otro famoso trío de amigos: Coppola, Lucas y Spielberg (y un poco De Palma), a los que se parecen. En las barbas.

Aunque puede que la ceremonia de los Oscar no se haga tan larga como los Goya, también hay que decir que la Academia de Cine americana se empeña en que lo sea. Entre alfombre roja y premios, allá se van las seis horas, y pónganle ustedes todos los anuncios de Kentucky Fried Chicken que un ser humano pueda soportar sin tirar una fuente de pie por la ventana.

A los que vivimos desde fuera del escaparate el mundo de la moda, toda la parafernalia de la alfombra roja no tiene demasiado interés, salvo tal vez la de ver y oír “al natural” a los protagonistas de la velada. Llama la atención sobre todo que al contrario que en el cine, todos hablan en inglés. Por lo general, el común de los actores/actrices/directores es, o al menos se comporta, de manera exquisita. Todo son sonrisas y educación ante las cámaras, y nadie balbucea como Isabel Coixet o dice “mola mogollón” como Bebe. Incluso gente tan alternativa como puedan ser Alejandro González Iñarritu, Forest Whitaker o Eddie Murphy se limitan a hacer comentarios sobre lo maravillosos que son todos los demás nominados, independientemente de que para sus adentros maldigan a sus muertos más recientes. Para los que crean que todo es pose, que en parte lo es, ahí está Clint Eastwood, que manda a paseo a todo presentador que se le ponga por delante, y deja detrás a su esposa para que se disculpe. O Peter O'Toole, que hace como que no oye cuando lo llaman.

La innovación de este año, además del cambio de presentador a Ellen Degeneres, es la existencia de un enorme muro con la lista de las nominaciones y nominados, en el que cada uno de ellos ha de firmar, y que intuyo que irá a parar a una casa de subastas para patrocinar a la causa humanitaria de moda en el momento.

La ceremonia, en lugar de el típico gag de años anteriores, abre con un videomontaje de todos los nominados, hablando de sus esperanzas y premios, y de todas las veces que muchos de ellos (como Peter O'Toole) no se han llevado el premio. Más o menos cada pequeña aparición defina la nominado. Para muestra, la de Clint Eastwood, que ha dicho: “Nos han nominado a mejor película, mejor director... cosas de ésas”. Después del vídeo, un espectacular plano general del auditorio, sin una sola butaca libre, seguido de un travelling aéreo. Qué malas son las comparaciones, pero en los Goya les juro que había gente pasando por delante de las cámaras.

Degeneres comienza con un ligero monólogo, gracioso pero sin hacerse demasiado la protagonista, celebrando el carácter internacional de esta ceremonia, que es aplaudido por todos. Dice: “Tenemos a muchos nominados mejicanos, hay españoles, algún japonés y parece que veo a algún americano también”. Por supuesto, menciona el tema de mantener los discursos cortos: “No es que no tengamos tiempo para discursos largos, es que no tenemos tiempo para discursos aburridos”. Da un barrido sobre todos los nominados, cada uno con su chiste, incluido Al Gore. A juzgar por el clamor popular, no parece que ésto sea un miting republicano.

De repente, del suelo salta una pandereta (como se lo cuento) que Ellen agarra con gracia, y de las bambalinas sale un coro de gospel, cantando a los nominados. A mí me da que esto algún ensayo ha tenido. Y con este pequeño número musical se pasa al primer premio, dirección artística, presentado por Nicole Kidman y Daniel Craig. Craig parece que odia al mundo, mientras que Kidman parece que ha comido demasiadas nubes de algodón. Como era bastante de esperar, el premio es para “El laberinto del fauno”, pues hasta tenía un Goya. Éste y todos los premios van acompañados de una voz en off, mientras los agraciados suben a escena, que da pequeños detalles sobre ellos; cuántos premios tienen, qué pie calzan, esas cosas.

Después, aparece Maggie Gyllenhaal para hablarnos de los maravillosos premios técnicos (que se dan una noche antes); tras lo suyo, todo el escenario se transforma para hacer aparecer una pantalla de cine, tras la que unos bailarines a contraluz se revuelcan por el suelo y terminan formando el perfil de la famosa estatua. Se han gastado unos dineros, sí. Ooooh, maravíllense, después ha habido un anuncio del iPhone, el nuevo teléfono de Apple. Es que éramos la única página web del mundo que todavía no había hablado de él, y de lo maravilloso que será el mundo cuando todos lo tengamos.

Tras el intermedio, Will Ferrell canta sobre lo triste que es que no tener premios. Lo acompañan Jack Black, y John C. Reilly, que sale de entre el público. La maravillosa canción viene a reírse de que nadie nomine a los cómicos hasta que hacen películas de llorar. La verdad es que está resultando una de las galas más divertidas que recuerdo, al menos la primera media hora. Los tres presentan el Oscar al mejor maquillaje, que también va para “El laberinto del fauno”. Dos de dos.

El siguiente premio lo presentan dos niños, la protagonista de “Pequeña Miss Sunshine” y el de “La búsqueda de la felicidad”), que presentan el mejor corto de animación, con más soltura que Corbacho la mitad de tiempo. El hijo de Will Smith se equivoca de línea, pero a nadie le importa porque es muy mono. El premio es para “The Danish poet”. Ellos mismos presentan el mejor corto de imagen real, que incluye a dos españoles, por cierto, que aunque no son Penélope Cruz también merecen mención. Gana “West bank story”, ambientado en el conflicto palestino-israelí, pero comedia musical.

Y ahora aparece otra pantalla gigante de otro lado, con la voz de Clint Eastwood acompañando imágenes de “Cartas desde Iwo Jima”. Retoma Degeneres para presentar a la “Film Effects Coral”, que es un coro que hace ruidos. Como Jones, el de “Loca Academia de Policía”, pero cuarenta y vestidos de gala. Acto seguido, Steve Carrell y Greg Kinnear, que presentan el premio a la mejor edición de sonido. Premio para “Cartas desde Iwo Jima”. Uno de los premiados es hijo de un superviviente de dicha batalla. Qué oportuno, por cierto.

James McAvoy (de “El último rey de Escocia”, y pardiez, es escocés) y Jessica Biel presentan el Oscar al mejor montaje de sonido. Y el premio se lo lleva “Dreamgirls”. Rápidamente entra en escena Rachel Weisz, para presentar al mejor actor secundario, de reparto, no en un papel principal, con un cero menos en el cheque o como prefieran usted llamarlo. El premio se lo lleva Allan Arkin, de “Pequeña Miss Sunshine”, la que parece que muchos señalaban como posible gran sorpresa. Se saca un taco de unos trescientos folios del bolsillo, y termina emocionado el discurso.

Ellen Degeneres retoma, saliendo de entre el público y bromeando con Scorsese. Vuelven los bailarines detrás de la pantalla, y esta vez forman pingüinos con su cuerpo. Tras un breve intermedio, un pequeño vídeo sobre “Infiltrados”, con la voz de su director de fondo, y tras él la primera canción nominada, de “Coches”. Canta Randy Newman. Escucharlo cantar es como ver a Bob Dylan el día que se le murió el perro. A las tres de la mañana es un poco demasiado. Melissa Etheridge hace lo suyo con “I need to wake up”, de “Una verdad incómoda”.

Leonardo DiCaprio y Al Gore, que es conocido como uno de los tíos más aburridos del planeta. Ambos se agradecen, se admiran, se gustan, se tocan. Y anuncian que la ceremonia es verde, todo se recicla y el consumo es responsable. Por Dios, si hay luminarias y focos a porrillo, y sólo la laca que Jessica Biel lleva en el pelo ha vertido más CO2 a la atmósfera que una furgoneta de barraca. Oh, y hacen un chiste con Gore, Qué divertido. No presentan ningún premio, ni nada. Sólo era por salir. Después de esto, me pregunto emocionado quién se llevará el Oscar al mejor largo documental. ¿Se podrá votar ya a las elecciones en la ceremonia o tendrán que esperar?
Tras un breve intermedio y unos breves chistes de Ellen Degeneres, entra Cameron Diaz a presentar el premio a la mejor película de animación. La premiada es “Happy feet”. Acto seguido Ben Affleck presenta un montaje sobre cómo las películas han retratado a los escritores a lo largo de la historia, que de breve no tiene nada, y que tampoco está muy claro que pinta en la ceremonia, por que el premio al mejor guión adaptado lo presentan Hellen Mirren y Tom Hanks, que leen pequeños trozos de los libretos, en lugar de sólo mostrar extractos de las películas. El premio se lo lleva “Infiltrados”, que ahora me entero que está basada en la película japonesa “Infernal affairs”, y no en la película de Hong Kong del mismo título.

Emily Blunt y Anne Hathaway presentan al mejor diseño de vestuario, que varios modelos van luciendo en escena para cada película. El premio se lo lleva “Maria Antonieta”. El siguiente en presentar es Tom Cruise, que homenajea (sin subirse al mobiliario) a Sherry Lansing, alta ejecutiva del mundillo y que además dedica su tiempo libre a luchar contra el cáncer, educar a los pobres, dar clases en la universidad, tirar migas de pan a las palomas y aplaudir para salvar a Campanilla.

Vuelve Ellen Degeneres al público, y consigue que Steven Spielberg le haga una foto a ella junto a Clint Eastwood. Y se la hace repetir porque el encuadre estaba mal. Tras ello, Gwyneth Paltrow presenta el premio a la mejor fotografía, qué casualidad. La estatuilla se la lleva Guillermo Navarro, por “El laberinto del fauno”. Otro más.

Naomi Watts y Robert Downey Jr. presentan los mejores efectos especiales: “Los efectos especiales nos permiten conocer alienígenas, ver a la gente caminando a cámara lenta o ver a arañas gigantes trepando por edificios. Para mí, una típica noche de fin de semana”, dice Downey. El premio es para “Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto”.

Ken Watanabe y Catherine Deneuve tienen a su cargo el presentar, no se sabe cuál de los dos tiene peor inglés, otro montaje, esta vez sobre las películas extranjeras (en el que podemós disfrutar otra vez del espantoso acento gallego de Bardem), pues se cumple el cincuenta aniversario del primer Oscar a la mejor película de habla no inglesa. El de esta edición lo presentan Cate Blanchett y Clive Owen. Increíblemente, se lo lleva “La vida de los otros”, y no “El laberinto del fauno”. Vivir para ver.

Más ballet de sombras, y ahora le toca el turno a George Clooney, que presenta el premio a la mejor actriz de reparto. La premiada es Jennifer Hudson, de “Dreamgirls”. No está mal, para una mujer que perdió en “American Idol”, es decir “Operación triunfo”. Echa la lagrimita, porque nadie había llorado hasta ahora. Está tan emocionada y nerviosa que ni ha besado a Clooney.

Después de un par de anuncios de Windows Vista, para compensar los de Apple, un vídeo sobre “Babel” que da paso a Eva Green y a Gael García Bernal, que presentan el mejor corto documental, categoría que han guardado hasta ahora para mantenernos en vilo. La premiada es “The blood of Yingzhou district”.

Jerry Seinfield entra a presentar el premio al largo documental. Después de minutos y minutos de chistes, anuncia a los nominados y a Al Gore, según sus propias palabras, cinco películas tremendamente deprimentes. Oh, Dios mío, qué sorpresa, qué emoción. Ha ganado Al Gore. Me pregunto cuándo se van a empezar a bajar los pantalones entre el público. Es como ver la bendición Urbi er Orbi del Papa, pero versión esmoquin. Por supuesto, Gore aprovecha para dar otro pequeño mitin. Acto seguido, pero sin coincidir (no vaya ser) entra en escena Clint Eastwood para presentar el Oscar honorífico a Ennio Morricone. También se confunde, pero como es tan mono... Una selección de sus excepcionales bandas sonoras y Celine Dion cantando una de sus canciones lo preceden. Morricone da su discurso completamente en italiano, traducido por Clint Eastwood. O bien el italiano es una lengua muy poco concisa, o a mí me da que Eastwood se deja la mitad de las cosas sin decir.

Penélope Cruz, del brazo de Hugh Jackman presenta el premio para la mejor banda sonora original. El afortunado es Gustavo Santaolalla, por “Babel”. Y vuelve Degeneres, que introduce al director de la Academia, que explica el funcionamiento y función de dicho organismo. En menos de sesenta segundos. Y sin tomar aire. Kirsten Dunst y Tobey Maguire presentan, acto seguido, a los nominados para el Oscar al mejor guión original, al igual que con el adaptado, leyendo parte del escrito sobre imágenes de la película. El premiado es Michael Arndt, por “Pequeña Miss Sunshine”, que para escribir el guión tuvo que dejar su trabajo como asistente de Matthew Broderick, con lo prometedor que parecía.

Jennifer Lopez presenta al reparto de “Dreamgirls” cantando las tres canciones nominadas de la película. Es increíble lo mucho que Jennifer Hudson y Beyoncé Knowles gritan. Y ya de paso reciclan el coro gospel que apareció al principio de la ceremonia, que recordemos que ésta es una gala verde.

Travolta y Queen Latifah presentan el premio a la mejor canción, que se lleva Melissa Etheridge, porque a pesar de que “Dreamgirls” es una obra basada en la vida de un grupo de la motown, convertida en un musical de Broadway premiado con varios Tony, y luego en una película con tres canciones nominadas, el documental de Al Gore dando una charla de hora y media sobre CO2 tiene mejor música.

Tras un nuevo intermedio y un nuevo vídeo, esta vez sobre “Pequeña Miss Sunshine”, que termina cuando Will Smith entre en escena para presentar a Michael Mann y su visión de América a través de las películas. El enésimo montaje que, sin venir mucho a cuento, alarga la ceremonia hasta lo indecible. Después de los bostezos entra Kate Winslett para presentar el Oscar al mejor montaje, que recae sobre Thelma Schoonmaker, por “Inflitrados”, que en su discurso usa palabras como panoplia.

La sustituye en el escenario Jodie Foster, para presentar el obligado vídeo de homenaje a los fallecidos del año, entre los que no consta Rocío Jurado. Phillip Seymour Hoffman, el mejor actor del año pasado introduce a las mejores actrices de éste, de entre las cuales se lleva el premio Hellen Mirren, la favorita de todas las porras. Con su Oscar levantado y diciendo: “Ladies and gentlemen, I give you the Queen” probablemente será una de las imágenes de la noche.

Después de unos anuncios, esperemos que los últimos, Resee Witherspoon ganadora del Oscar a la mejor actriz el año pasado, presenta el premio para el mejor protagonista de 2007. Resulta ser Forest Whitaker, así que Peter O'Toole va a tener que conformarse con su honorífico.

Y hablando del diablo, los tres amigos originales, Spielberg, Coppola y Lucas presentan al mejor director, y de paso demuestran por qué en lugar de actores se han ganado la vida detrás de las cámaras. Como era de esperar, gana Martin Scorsese, el ex-seminarista. Éste parece uno de esos Oscar que casi son a toda una carrera, no vaya a ser que se les muera antes de recogerlo. Todo el público de pie. Si ahora se cayese el escenario, con Spielberg, Coppola, Lucas y Scorsese en él, me parece que en esta página nos tendríamos que pasar a la crítica literaria.

Y el último vídeo de presentación, de “La reina”, que abre paso al Oscar a la mejor película, que presentan un calvísimo Jack Nicholson y una bastante irreconocible Diane Keaton. Y también es para “Infiltrados”, definitivamente la triunfadora de la noche, sobre y a pesar ed Clint Eastwood.

Y con este premio se termina la gala que distingue a los cronistas hombres de los cronistas chicos. Después de seis horas, a mí no me cogen en otra.