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Concurso La Lista
La alfombra más roja del mundo
Autor: Patuca Pompidur
Fecha: 26/02/2007.

La alfombra más roja del mundo

Un artículo de Patuca Pompidur

Y un año más las rutilantes estrellas de Hollywood desfilaron por la alfombra roja dejando claro que Hollywood no es sólo la meca del cine, sino también la meca del glamour. A excepción de Clint Eastwood, que en cierta manera ya vive más allá del jardín del bien y del mal, todos dejaron bien claro que sabe comportarse con educación y buen gusto, y que atender a la prensa o recibir premios, o incluso no recibirlos, no es nunca ocasión para comportarse como un arrabalero en un mercado de verduras.

Ante todo felicitar a Helen Mirren y a "La vida de los otros", muy merecedores de sus Oscar, y lamentarnos porque Mark Wahlberg no se haya llevado el suyo. Pero qué le vamos a hacer. Seguidamente, echar una visual a los modelitos, que como suele ocurrir, eran de un glamour impresionante. Beyoncé, de blanco, se nos vistió un poco a lo ninfa del Olimpo, pero es que lo suyo nunca ha sido la discreción. Llevaba unos apósitos sobre el pecho que parecían un poco granos de café pegados con superglue, pero es lo que había. Por su parte Jessica Biel se daba el aire de un maniquí de estos de escaparate de tienda de telas, por las pocas hechuras de su traje, pero para compensar ahí se nos presentó Cate Blanchett que semejaba la versión "chic" de Mad Max, con ese claveteado sobre el hombro.Emily Blunt ramploncilla y Abigail Breslin, la niña de la estupenda "Little Miss Sunshine" hecha un pastel, para qué nos vamos a engañar. De Sacha Baron Cohen no haré ningún comentario porque no tiene charm suficiente como para ocupar mis encantadoras líneas.

Penélope Cruz a última hora tuvo que cambiar su aparatoso Galiano (por un problema con la cremallera), por un lucido Versace, que sin embargo, daba la impresión de haber dejado a muchos pollitos sin madre. El efecto "plumas" dejaban entrever el plumero de esta nominación, que afortunadamente no se materializó en una injusticia histórica. La chica paseó mucho el plumaje y vendió imagen que es lo que mejor se le da. Otra europea, Catherine Deneuve, con un traje de Gaultier que realzaba su sobrepeso y Portia de Rossi con un traje que se cerraba con un trenzado a la espalda que parecía que se lo había robado a la Pantoja. El Valentino de Cameron Díaz recordaba a los trabajados pliegues de los buenos paquetes de regalo y se nos presentó con unos pelos que dejaban mucho que desear.Celine Dion, muy mal, como siempre, luciendo pezones, y nada más hay que comentar sobre ella. Reese Whiterspoon, sorprendente y agraciada con su Nina Ricci.

Faye Dunaway realmente daba miedo con esos volantes rococó que se colocó a la altura de las rodillas y en los tobillos, y uniéndolos esa gasa transparente. Realmente mal. Y otra que optó por cargar por las bajuras fue Kirsten Dunst que se puso un vestido así como sin ganas, pero eso sí, muchas plumas a dos centímetros del suelo. Jodie Foster como intentando ocultar grasa abdominal que no tiene y Eva Green de Givenchy emulando en cierta forma a la momia. La poca clase personal de Maggie Gyllenhaal se hizo evidente en su vestido, totalmente arrugado ya en la alfombra roja, mientras que Anne Hathaway desechaba a los modistos de "El diablo viste de Prada" para hacerse con un Valentino que abusa del recurso lazo. Que ésta sí que parecía un regalo. Meryl Streep sí que se decantaba por Prada, aunque por el peor Prada, que parecía una hippie de vuelta de visitar al Maharishi. Claro que la peor de la noche, sin duda, la oscarizada Jennifer Hudson, con una torerita de Oscar de la Renta recién salida de "Galáctica". El modelo era feo y ella lo vistió fatal. Que quede claro. Aunque tengo que añadir que la tercera en discordia, su compañera de reparto Anika Noni Rose, elegió el estilo pilingui y eso tampoco es de recibo.

Nicole Kidman apostó por la sencillez y aunque su Balenciaga era deslumbrante, quizás pecaba de demasiada poca gracia. Aún así ella supo pasearlo como se merece. Y eso que yo no soy partidaria de los trajes con capa, que luego se pisan y ya se sabe lo que pasa. Su constante proximidad a Naomi Watts, de amarillo no muy acertado, seguramente enchía de orgullo patrio a los españoles que se quedaron despiertos para ver la ceremonia. Jennifer López se nos puso un traje de corte imperio que no nos dejaba apreciar su famoso trasero, y que quizás abusaba un bastante de la pedrería. La chica se vistió como queriendo dar una imagen menos sexual, y lo consiguió. Helen Mirren muy elegante en su Christian Lacroix, nos recordó que ella es una reina dentro y fuera de la pantalla. Gwyneth Paltrow a los años treinta estuvo original, pero no excesivamente inspirada y los pesados estos de Pilopobus podían haber dejado sus danzas rituales para cuando todos nos hubiéramos ido de allí. Para cuando estuvieran solos, vamos.

Los hombres mayoritariamente eligieron smokings de Armani y Versace, y salvo Peter O'Toole que se puso una chaqueta morada que parecía un animador en un hotel isleño para alemanes, todos supieron estar en su sitio. Jack Nicholson nos sorprendió con su rapado total, aunque mantuvo la tradición de no quitarse las gafas, y Robert Downey Jr le copió en esto mismo, aunque claramente él no es "the coolest guy in the room", como sí lo es siempre Nicholson. Leonardo DiCaprio lució un pin en contra del comercio negro de diamantes, rodeado de gente que llevaba diamantes, Al Gore mucho a favor del planeta, pero se debe hinchar a comida basura, y Mark Wahlberg, Mark Wahlberg, como siempre... arrebatador.

Y esto es lo que hay. Una noche llena de glamour, estrellas, champán y rosas. Esperamos con impaciencia la 80 entrega de este maravilloso galardón. ¡Hasta dentro de un año, Oscar!