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Concurso La Lista
Un aplauso para Landa
Autor: Blaue Engel
Fecha: 18/03/2007.

Un aplauso para Landa

Un artículo de Blaue Engel

Enseñó mil veces los calzoncillos y babeó otras tantas ante cualquier sujetador. Fue el rey de las películas del despelote y le cupo el honor de la denominación “landismo” para designar al cine español más cutre, y por tanto señor de las carteleras patrias durante los 60-70. Pero un día cerró a sus espaldas la puerta de los reprimidos y salió en busca de horizontes más nuevos y despejados, mientras escapaba a las miradas de los turistas que viajaban a Perpiñán.

De la mano de Garcí, demostró a todos los amantes del cine, que era uno de los mejores actores con los que contaba la cinematografía española y grabó su nombre con letras de oro de ley en títulos inolvidables, películas que han hecho historia.

No tuvo que irse lejos, aquí, cerquita, con José Luis Garci, Mario Camus y dos o tres más de los mejores, hizo maravillas. Y es que para ser actor, gran actor, no es necesario ser metrosexual, ir de excéntrico ni hacerse notar por otros medios que no sean los profesionales. Simplemente hay que tener talento, saber de la vida, tener sensibilidad para comprender, creerse lo que se hace y poner el corazón en ello.

Ahora, después de tantos años, podría decirse que toda una vida, Alfredo Landa se despide del cine. Le dice adiós a las cámaras, a los contratos, a la cabecera de reparto. Se va sincero, sin arrepentirse de haber sido el paradigma del cine de destape y desarrollismo, porque, desde él, supo despegar el vuelo hacia cimas más altas y oxigenadas.

Pero Alfredo Landa, que ya de joven buceó por los océanos teatrales, sabía que aquel cine era su oportunidad en un país que por entonces no podía ofrecer mucho más. Y sin embargo, ahora, ese mismo cine de niveles bajos intelectualmente hablando, vuelve a los primeros índices de audiencia cuando se pasa los sábados por la tarde en televisión. Misterios de la vida. Ahora, con la máxima libertad sexual, con la desinhibición absoluta que preside los nuevos tiempos, las películas de calzoncillos, babas y sujetadores vuelven a ser las más vistas por el grueso de la población televidente.

Alfredo Landa nunca jamás se distinguió por otra cosa que no fuera su trabajo. Ni escándalos, ni quejas, ni reivindicaciones, ni petulancias. Disfrutaba la vida con la misma naturalidad con que después, víctima de una dolencia, se negó a recibir la quimioterapia, para esperar lo que le deparara la suerte con la llaneza de quien asume que la vida es finita y la acepta así. Afortunadamente, las cosas le salieron bien y las sombras se disiparon en la lejanía, hasta el último jirón.

Un gran tipo este Landa que deja el cine para disfrutar de su película personal. Como penúltimo premio a su gran labor artística se le ha concedido la Biznaga de Oro, en el Festiva de Cine de Málaga. El primero y el último premio, el premio de siempre, es el reconocimiento y el aplauso del espectador, que seguirá disfrutando de su quehacer cinematográfico eligiendo sus películas entre las mejores del video club.