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Concurso La Lista
Más pobres, menos cultos
Autor: Profesor Rocachitón
Fecha: 17/06/2007.

Más pobres, menos cultos

Un artículo de Profesor Rocachitón

Dice la UCM que el público del cine español es de menor formación cultural y menor poder adquisitivo que el público del cine americano. Puede constituir esto una sorpresa para todos aquellos que hayan comulgado con las ruedas de molino con las que durante los últimos treinta años han intentado aleccionar a los espectadores patrios. Que si la cultura es de izquierdas, que si la cultura es minoritaria, que si la cultura es de esta manera o de la otra. Lo cierto es que todos aquellos más próximos a una definición más ortodoxa de cultura, o dicho de otra manera, todos aquellos cultos, no se verán para nada sobrecogidos por un dato que se mostraba como una evidencia en el 95% de las producciones nacionales.

Existe una primera aproximación a este tema que es el factor "identificación". Hay quien ha querido ver en este dato una consecuencia lógica. Al ser la gran mayoría de las producciones españolas, historias que narran las vicisitudes de las clases más bajas del país, es lógico que sean éstas las que más disfruten de este tipo de cine, ya que las tramas reflejadas mayoritariamente se refieren a ellos. Y puede ser que sea verdad. De hecho en esta misma página se ha denunciado en numerosas ocasiones la falta de variedad en la temática y la inexistencia de géneros clásicos totalmente normalizados en el resto del mundo civilizado. No hay épica en España, ni acción, ni cine familiar, ni cine de ciencia-ficción, ni tantos otros, y las incursiones que en estas categorías se hacen suelen ser ridículas y grotescas por el amateurismo que muestran.

Pero hay una razón mucho más poderosa y profunda para el triste resultado que arroja el estudio de la UCM. El público del cine español es de menor formación cultural por el simple y fundamental hecho de que el cine español refleja una calidad intelectual inexistente. Como tantas veces hemos dicho, cada vez que alguien del ámbito del cine se define a sí mismo como una persona "del mundo de la cultura", debería sonar una tremenda pitada, pues la industria refleja que pocos sectores acumulan una densidad mayor de analfabetos funcionales. Empezando ya por el propio doblaje, tantas veces señalado en esta misma página, que parecen ser los peores enemigos de la lengua española por las repetidas patadas que le pegan en el hígado en cada filme, hasta los guionistas, incapaces de escribir algo que se salga de la experiencia de su propio portal. Y nunca mejor dicho

Es imposible encontrar una sola película española que trate algún tema filosófico. Y quien dice filosófico se refiere a cualquier película española que plantee un debate sobre un tema candente o polémico. Estrenada "Mar adentro", pudimos constatar como el director había decidido filmar un producto lacrimógeno sobre un tema de tantas implicaciones, inoculando sentimentaloidamente sus opiniones en vez de exponer una controversia sana sobre un asunto que no es baladí. Tampoco el cine español se preocupa de los asuntos de actualidad, y pese a estar convirtiéndonos en un desierto, tenemos que recurrir como siempre al cine americano para poder ver una película sobre el tan traído y llevado cambio climático, y eso que parece que los españoles son los más preocupados del mundo por el mismo, si hemos de fiarnos de las declaraciones de actrices y directores. No hay cine histórico, pese a ser una de las naciones más antiguas y con una historia más nutrida en cuanto a idas y venidas, y hasta de la conquista de America, tienen que ser los propios americanos de los que se hagan cargo. Y casi mejor, porque las pocas veces que se atreven a adentrarse en tal menester, lo hacen repitiendo la famosa leyenda negra inventada por ingleses y franceses y que muy poco tiene de auténtica.

En lo que se refiere a nuestro propio suelo tenemos que sufrir panfletos en los que se defienden las versiones políticamente correctas pese a que poco tengan que ver con la realidad, y así, si hemos de fiarnos de nuestro cine, todos los republicanos eran bondadosos, guapos y cultos, mientras que los nacionales todo lo contrario, por poner un solo ejemplo. Las temáticas más sociales parecen reducirse a la prostitución, algo que interesa mucho a nuestros cineastas, ofreciendo unos análisis una vez más lacrimógenos, sino morbosos, y la inmigración, que ha dado lugar a cintas de la misma repercusión intelectual que el slogan "ningún ser humano es ilegal".

Y no sólo eso. El cine español muestra una acuciante falta de buenas estructuras, luce unos diálogos pobres, muestra errores de facturación de forma abusiva, obvia de manera flagrante toda la tradición narrativa anterior en España. Pues, ¿qué esperaban? Es más que lógico que todos aquellos que esperan algo más, porque saben que hay algo más, huyan como alma que lleva el diablo.

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